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Gastronomía

Los 5 alimentos más raros del mundo

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Alrededor del mundo, las variedades gastronómicas son inmensas y muy variadas; unas deliciosas, otras no tan apetecibles, pero todas encuentran su paladar perfecto. Aquí te presentamos 5 de los bocadillos más raros del mundo.

Huevo centenario

Receta originaria de China. Consiste en fermentar los huevos en una mezcla que varía según su localidad, pero teniendo como base cal, cenizas, cáscaras de arroz, sal y té negro. Cabe destacar que los huevos a fermentar pueden ser de gallina, codorniz o pato, y su fermentación puede durar varios meses. ¿Resistiría tu paladar este bocadillo con sabor intenso y olor a queso fuerte?

Huevo Ballut

Parece que los huevos son los anfitriones cuando se trata de bocadillos raros. El huevo Ballut, preparado en Filipinas, es un huevo de pato empollado por 18 días. Cuando el feto ya esta formado dentro del cascarón, es hervido y luego servido. Podrás ver el feto y sentir en tu boca todas sus formaciones de una consistencia blanda, normalmente presentando plumas. No cabe duda que para este bocadillo se necesita un paladar muy fuerte y una mente que soporte la perturbación de ver el feto antes de comerlo.

Lutefisk

Un bocadillo que podría causarte la muerte si no es preparado como se debe. También necesitarás un olfato, paladar y estómago de acero. En Suecia, su lugar de origen, lo consideran una delicia, y normalmente es preparado con bacalao.

La preparación tarda catorce días. Los primeros seis días el pescado es sumergido en agua fría que se cambia diariamente; luego se sumerge en una mezcla de agua y soda cáustica. Si, leíste bien, la misma soda cáustica con la que destapamos los inodoros. Después de dos días sumergido en la mezcla corrosiva, se vuelve a sumergir por seis días en agua fría cambiándola diariamente y ¡listo!, puedes comer tu Lutfisk. ¿Te atreverías a probarlo?

Hákarl

Preparado con carne de tiburones de Groenlandia, que poseen una alta cantidad de urea y óxido de trimetilamina. Para eliminar estos componentes tóxicos, es necesario dejarlo enterrado hasta 6 meses para que su “cure”. Tanto su olor como su sabor son una bomba no apta para sensibles.

Cazu Marzu

Este queso podrido ha sido sometido a un proceso de fermentación causado por larvas de moscas. Cuando las larvas han finalizado su trabajo, estas se convierten en gusanos que pueden saltar hasta 15 centímetros. Por eso nunca verás a nadie comer este bocadillo sin lentes de protección, pues de un salto los gusanos pueden llegar a tus ojos. Cabe destacar que su producción ha sido prohibida por regulaciones de salubridad, aunque todavía lo puedes encontrar clandestinamente en la isla de Cerdeña, y en algunos lugares de España, su lugar de origen.

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Gastronomía

¿Qué es el “Food porn” o “gastroporno”?

¿Porqué se está relacionando la comida con la pornografía? Entérate en este artículo,

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Traducido literalmente del inglés al español, esto significa comida pornográfica. En redes sociales es muy común ver el hashtag “#foodporn”, pero ¿qué tiene que ver la comida y la pornografía?

Todo data desde 1977, cuando la revista The New York Review Of books publicó un artículo en el que menciona que, “el verdadero gastro-porno aumenta la emoción y también el sentido de lo inalcanzable al ofrecer fotografías en color de varias recetas completas”; de aquí surge la idea de dar origen a la palabra food porn. En 1984, la crítica feminista Rosalind Coward en su libro “deseo femenino” define lo siguiente:

“Cocinar comida y presentarla bellamente es un acto de servicio. Es una forma de expresar afecto a través de un obsequio. Que debamos aspirar a producir alimentos perfectamente terminados y presentados es un símbolo de participación voluntaria y agradable al servicio de los demás. La pornografía alimentaria sostiene exactamente estos significados relacionados con la preparación de alimentos. Los tipos de imagen utilizados siempre ocultan el proceso de producción de una comida. Siempre están bellamente iluminados, a menudo retocados.”

En la actualidad, redes sociales fotográficas como Instagram o Pinterest han acuñado a la perfección este concepto; y es que actualmente este término se usa para presentar de manera glamorosa fotografías de alimentos y eventos culinarios con la idea de promover su consumo. Los alimentos promocionados bajo este concepto pueden ir desde los muy grasosos hasta los platillos más exóticos. El punto es que despiertan el deseo de disfrutar comiendo, relacionando todo esto indirectamente con el placer sexual.

Como dice Toni Castillo, de la página Bon Viveur, “Podemos estar hablando de un buen entrecot siendo cocinado en una parrilla, una paella valenciana haciéndose a leña, una buena bandeja de sushi, una hamburguesa chorreante de salsa y jugo, una tortilla con patata (y tal vez un poco de cebolla) sin terminar de cuajar, unos exquisitos chipirones fritos, una ensalada con pimientos asados. Seguro que todo el mundo tiene un buen número de platos que, puestos ante sí físicamente o a través de una fotografía, provocan los rugidos de su estómago“.

Recordemos aquello de que “la comida entra por los ojos”. El food porn representa la materialización de esa frase.

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Gastronomía

Las cinco cosas que los restaurantes más odian de los clientes

No. Tu dinero no es suficiente para que seas apreciado en un restaurante. Por ello, evita hacer las siguientes cinco cosas.

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El día a día en los restaurantes puedes ser muy florido, presentándose situaciones que ponen a prueba la paciencia de los meseros, gerentes y cocineros. Aquí te comparto la lista de las cinco cosas que más odian los restaurantes de los clientes.

1. No respetar la hora del cierre

El trabajo en la cocina es muy físico, por lo tanto también es agotador. Cuando la hora de cierre se aproxima todo mundo corre para finalizar sus labores (lavar platos, lavar el piso, limpiar el equipo, etc). Pero nunca falta el cliente que llega al filo del cierre, tomándose todo el tiempo del mundo para elegir su comida y, por si fuera poco, pretende que la cocina esté funcionando al 100% mientras su presencia se alarga en el establecimiento, lo cual representa pérdidas para el lugar; por ejemplo, tener la freidora encendida por si al cliente se le apetece una orden de papas fritas para saciar su apetito después de un plato fuerte no es ganancia.

2. Mala actitud

El que paga, manda, dicen los altaneros. Como si se tratase de su casa, muchos clientes llegan con mala actitud a los restaurantes, pretendiendo ser tratados como reyes mientras ellos maltratan al personal con palabras o acciones fuera de lugar. Recuerdo ver a una compañera entrar llorando a la cocina por los comentarios de un cliente hacia ella. El maleducado cliente llamó a la compañera y le dijo: “con ese cuerpo, te mantengo con todo e hijos, no tendrías necesidad de trabajar”; al mismo tiempo, el cliente tomó desprevenida a la compañera y le agarró la mano, algo que la impactó y la hizo pasar un mal momento. La decisión de la gerencia fue expulsar al comensal del lugar.

3. Los críticos

Muchas personas llegan con aires de grandeza a restaurantes. Y no se lo piensan dos veces al momento de llamar la atención de los otros comensales a su alrededor, empiezan a reclamar en voz alta, tratando de ganar la moral del mesero. En un día cualquiera, mientras comía con mi familia en un restaurante de la capital, una señora empezó a vociferar fuertemente que “cómo era posible que no le sirvieran un lomito de cerdo termino medio”. Luego de que el mesero amablemente le explicara las consecuencias de comer carne de cerdo no muy cocida, ella no tuvo más opción que bajar la cabeza. Recuerden, la carne de cerdo debe cocinarse bien para lograr matar las bacterias y parásitos que contiene o puede contener.

4. Faltar a una reservación sin avisar

Muchas veces los restaurantes recurren a cambios de última hora en la posición de sus mesas y asignan espacios que otros clientes desean al momento de cumplir con reservaciones hechas por otro clientes. Aquí entra en juego la conciencia de la persona que ha reservado el espacio; pues es de muy mal gusto dejar al restaurante “vestido y alborotado”. Consideremos que el espacio asignado pudo ser usado por otros clientes. En muchos casos se deja de atender a personas por tener los espacios reservados, así que, recuerda: el restaurante te agradecerá avisar si no llegarás a la reserva que has hecho.

5. Reclamar por la cuenta

Sólo los restaurantes de “alta cocina”, donde los ricos y famosos comen, se dan el lujo de no poner los precios de sus platillos en el menú. Pero en nuestro país no hay restaurante con carta sin precios. Aún así, he visto muchas veces personas que reclaman por el total de su cuenta luego de haberse atiborrado. Es muy penoso estar explicándole al cliente y recordándole todo lo que ha comido y bebido para que acceda a pagar la cuenta; normalmente, este tipo de personas se quedan grabadas en la mente del personal y son vistos como clientes no deseables. Aunque en la mayoría de casos no se les hace saber tal distinción otorgada por el personal, la atención que se les brinda se delega en la gerencia.

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Gastronomía

Aditivo E-175, también conocido como “oro”

Una moda más excéntrica que sabrosa.

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Aditivo E-175 es el nombre que se le ha otorgado al oro procesado para el consumo humano. Es decir, al oro comestible.

Sin aportar ningún nutriente, este metal precioso ha ganado popularidad en el mundo gastronómico, aunque su uso se limita a restaurantes de la alta cocina. Se trata más de un gusto por lo exclusivo y excéntrico, pues, si hablamos de sabor, el oro no aporta absolutamente ninguno a los alimentos.

Este aditivo dorado ha sido tratado para que no deje ningún rastro en el organismo humano. Aunque hay personas que afirman la existencia de ciertas cualidades medicinales al consumirlo; por ejemplo, unos hablan de sus propiedades para tratar la tuberculosis o para combatir la artritis en deportistas. Lo cierto es que no todos podemos pagar mil dólares por un filete bañado en oro de 24 kilates como lo hizo el deportista Conor McGregor al visitar el restaurante Nusret Gokce en Emiratos Árabes. En dicho restaurante, McGregor pidió el platillo conocido como “Golden Tomahawk”, toda una excentricidad digna de su leyenda.

El oro y la comida han tenido relación desde la época faraónica. En el antiguo Egipto, se le solía colocar oro a los platillos de los faraones, pues se creía que le otorgaba buena salud.

Oro y el Record Guinnes

Un restaurante en Nueva York acaba de colarse en la lista de los Record Guiness por vender las papas fritas más caras del mundo. Con un valor de doscientos dólares, estas papas están fritas en grasa de oca, escaldadas en champan Dom Perignon, sazonadas con sal de trufa Guerande y cubiertas con queso Crete Senesi Pecorino. ¡Ah!, y como la cereza del pastel, también están bañadas en polvo de oro de 23 kilates.

Sin duda, incluir el aditivo E-175 u oro en los platillos es una muestra más de la tendencia a favor del lujo inútil en la especie humana.

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