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Debilitamiento de controles y equilibrios aumenta riesgos de financiación de El Salvador: Fitch

La adopción prevista del bitcoin ha creado más incertidumbre después de que el FMI dijera que “plantea una serie de cuestiones macroeconómicas, financieras y legales que requieren un análisis muy cuidadoso.” Sin un programa del FMI, no está claro cómo el gobierno planea satisfacer sus necesidades de financiación en 2022-2023.

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Fitch Ratings-Nueva York/San Salvador/Londres-13 de julio de 2021: Las recientes acciones del gobierno de El Salvador ponen de manifiesto la erosión de los controles y equilibrios internos desde las elecciones de febrero, dice Fitch Ratings. Es probable que estas acciones obstaculicen las negociaciones para un programa del FMI, aumentando el riesgo de que El Salvador no pueda cumplir con sus grandes y crecientes brechas de financiamiento en los próximos años.

La supermayoría obtenida por el partido Nuevas Ideas del presidente Nayib Bukele y sus aliados puso fin al estancamiento legislativo que había obstaculizado la aplicación de políticas y la capacidad de aprovechar la financiación externa, que requiere la aprobación de una mayoría de dos tercios en la Asamblea Nacional, ya sea de fuentes oficiales o del sector privado.

Sin embargo, las elecciones han envalentonado al presidente para promulgar algunas medidas radicales, como la destitución de cinco magistrados del Tribunal Constitucional y del fiscal general, aprobada por la Asamblea Nacional en mayo en su primera sesión desde las elecciones. A esto le siguió la retirada de El Salvador en junio de un acuerdo anticorrupción con la Organización de Estados Americanos (OEA). Bukele también ha tomado decisiones imprevisibles en materia de política económica, como la decisión de adoptar el bitcoin como moneda de curso legal junto con el dólar y una propuesta de aumento del 20% del salario mínimo que probablemente tendrá repercusiones fiscales.

Medidas económicas junto a medidas democráticas

El FMI y el gobierno parecen estar cerca de llegar a un acuerdo sobre las medidas fiscales y monetarias que se requerirían en un programa (como un ajuste fiscal del 4% del PIB y el aumento de los requisitos de reserva de los bancos). Sin embargo, creemos que cualquier programa también incluiría esfuerzos para mejorar la gobernanza, incluyendo medidas anticorrupción. La adopción prevista del bitcoin ha creado más incertidumbre después de que el FMI dijera que “plantea una serie de cuestiones macroeconómicas, financieras y legales que requieren un análisis muy cuidadoso.”

Sin un programa del FMI, no está claro cómo el gobierno planea satisfacer sus necesidades de financiación en 2022-2023. Estimamos las necesidades de financiación para 2021 en 4.370 millones de dólares (17,8% del PIB). El margen de maniobra para aumentar la deuda a corto plazo es limitado: 1.400 millones de dólares en Letes y 645 millones en Cetes. Suponiendo que todo esto se renueve, estimamos que la brecha de financiación para este año es de unos 929 millones de USD, que aumentará a algo más de 1.000 millones de USD en 2022 y a más de 1.750 millones de USD en 2023. El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) ha aprobado más de 1.000 millones de dólares en nuevos préstamos a El Salvador durante los últimos 12 meses y seguirá siendo una fuente de financiación importante.

La Asamblea Legislativa ha aprobado préstamos por más de 1.800 millones de dólares desde mayo, pero muchas de las aprobaciones fueron para infraestructura u otros programas específicos. Estimamos que pueden utilizarse 624 millones de dólares para fines presupuestarios. En cuanto a los proyectos de infraestructura, suponemos que aproximadamente un tercio se desembolsará de manera uniforme entre 2021 y 2023 (400 millones de dólares cada año).

El próximo gran vencimiento de la deuda internacional es un bono de 800 millones de dólares que vence en enero de 2023. Creemos que los bancos de El Salvador están dispuestos a refinanciar sus tenencias de deuda soberana a corto plazo de Letes, aunque muchos bancos esperan que los USD645 millones de Cetes que vencen en septiembre, originalmente destinados a cubrir la brecha de financiamiento, se paguen con desembolsos multilaterales. El déficit de financiación del Gobierno sería mucho mayor si este préstamo se reembolsara sin nuevos préstamos multilaterales.

Sin embargo, es poco probable que los bancos aumenten su exposición soberana, y su capacidad para hacerlo se ve limitada por la ralentización de las tasas de crecimiento de los depósitos, mientras que mantienen unas reservas elevadas para hacer frente a las presiones que podrían surgir de un posible deterioro de la calidad de los préstamos. Una reversión gradual de la reducción del requerimiento de reservas de liquidez del sistema bancario limitaría aún más su capacidad para financiar al gobierno.

La Perspectiva Negativa de la calificación soberana ‘B-‘ de El Salvador refleja el deterioro de las métricas de sostenibilidad de la deuda causadas por la recesión inducida por Covid-19 el año pasado, los grandes déficits fiscales en 2020-2021, la excesiva dependencia del endeudamiento en el mercado interno para las altas necesidades de financiamiento del gobierno y la vulnerabilidad a las condiciones más débiles de financiamiento del mercado externo.

El artículo anterior apareció originalmente como un post en la página de comentarios sobre el mercado de crédito de Fitch Wire. El artículo original puede consultarse en www.fitchratings.com. Todas las opiniones expresadas son las de Fitch Ratings.

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Nacionales

Reportaje: Migrantes salvadoreños continúan mirando a EEUU para salir de la pobreza

Reportes de medios locales, que citaron al estadounidense Departamento de Aduanas y Protección de Fronteras, han señalado que 12 643 salvadoreños fueron detenidos en la frontera sur en julio. Eso representó un incremento de 9,22 % con respecto a junio, que reportó 11 575 aprehensiones.

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María Santos Hernández, de 66 años, posa afuera de su casa ubicada en el caserío de Huisisilapa, municipio de San Pablo Tacachico, en el centro de El Salvador, el 17 de agosto, un día antes de emprender el viaje hacia Estados Unidos, en su caso con visa y por avión, para reencontrarse con tres hijos que viven en la ciudad de Stephenson, en el estado de Virginia. Un cuarto hijo atraviesa México para tratar de ingresar al país como indocumentado y reunirse con su familia. Foto: Edgardo Ayala / IPS

Por Edgardo Ayala

SAN PABLO TACACHICO, El Salvador (IPS) –  El llamado que la administración de Joe Biden ha hecho a los migrantes centroamericanos indocumentados de que se abstengan de viajar a Estados Unidos de forma irregular, como lo pidió la vicepresidenta Kamala Harris, durante una visita a Guatemala en junio, parece haber caído en saco roto.

En pueblos de países como El Salvador, las personas siguen saliendo a diario hacia esa nación del norte, en busca de un mejor futuro, y se desconoce si salen en menor o mayor número que en años pasados.

Por eso aún está por verse si ese flujo de inmigrantes indocumentados salvadoreños ha disminuido significativamente a partir de las políticas públicas implementadas desde junio de 2019 por el gobierno de Nayib Bukele, como lo afirma el discurso oficialista, dijeron expertos entrevistados por IPS.

Lo cierto es que las personas siguen emprendiendo el viaje que podría representarles la oportunidad de un mejor porvenir, dadas las condiciones de pobreza y exclusión social que viven en este país centroamericano, de 6,7 millones de habitantes, así como en el resto de naciones vecinas, sobre todo Guatemala y Honduras.

Oscar salió el 14 de agosto rumbo hacia Stephenson, una pequeña ciudad en Virginia, en la costa este de Estados Unidos, desde su natal Huisisilapa, un caserío en el municipio de San Pablo Tacachico, en el departamento de La Libertad, en el centro de El Salvador.

“No sé en qué parte de México estoy ahorita, voy con el guía”, dijo Oscar a IPS en un diálogo por Wasapp, el martes 17 de agosto, en que pidió omitir su apellido paterno para dificultar su identificación.

Oscar y su hijo Andrés, cuando vivían juntos en Huisisilapa, un caserío del centro de El Salvador. Hace cinco años, el niño se fue con su madre hacia la ciudad estadounidense de Stephenson, y ahora Oscar cruza el territorio mexicano como indocumentado para tratar de residenciarse allí y poder vivir con su hijo, quien ahora tiene ocho años. Foto: Cortesía familiar

Este joven campesino, de 27 años, que se dedicaba a cultivar sobre todo maíz, emprendió el viaje motivado por el amor que le tiene a su pequeño hijo, Andrés, de ocho años, quien reside en aquella ciudad desde que hace cinco años su madre se lo llevó con ella, de forma indocumentada.

“Es un viaje peligroso, pero son más las ganas de estar con él que el miedo al viaje”, añadió Oscar.

La migración irregular de salvadoreños hacia Estados Unidos se acentuó en la década de los 80 con el estallido de la guerra civil, que entre 1980 y 1992 dejó unos 70 000 muertos.

Se calcula que unos tres millones de salvadoreños viven en esa nación, buena parte de ellos de forma indocumentada, y son quienes aportan enormemente a la economía de este país centroamericano con una inyección anual de unos 6000 millones de dólares en remesas.

Las décadas que siguieron a la firma de la paz, en 1992, vieron un incremento de la criminalidad, sobre todo por el accionar de pandillas, y eso volvió a lanzar a mucha gente hacia Estados Unidos.

El Salvador se convirtió en uno de los países más violentos del mundo, con tasas que llegaron a sobrepasar los 100 homicidios por cada 100 000 habitantes.

Calle principal del caserío de Huisisilapa, en el municipio de San Pablo Tacachico, en el departamento de La Paz, en el centro de El Salvador. De comunidades rurales como esta, con pocas posibilidades de encontrar trabajo, salen muchas personas hacia Estados Unidos, buena parte sin documentos, en busca del llamado “sueño americano”. Foto: Edgardo Ayala / IPS

¿El bukelismo ha disminuido la migración irregular?

Bukele llegó a la presidencia en junio de 2019 con 39 años, tras ganar abrumadoramente las elecciones, en febrero, y arrebatarle el poder a la exguerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que lo ostentaba desde 2009.

Con poco más de dos años en el poder, Bukele, etiquetado como un populista milenial que gobierna mediante tuits, se ha agenciado una disminución importante en los índices de delincuencia.

Ya no son los 50 homicidios por cada 100 000 habitantes con los que el mandatario ha dicho recibió las riendas del país, sino que la tasa actual es de 19 por cada 100 000 habitantes, una baja que el mandatario atribuye a su Plan de Control Territorial.

Ese programa, con el que pretende atajar el crimen, es el que estaría detrás de una reducción del flujo de salvadoreños que viajan sin documentos hacia Estados Unidos.

“No me preguntés si el plan de control territorial realmente es un éxito, tampoco si el plan del gobierno para generar empleos ha sido bueno porque lo más probable es que ninguno de los dos ha sido tan bueno”, dijo a IPS el analista Oscar Chacón, de Alianza América, en entrevista telefónica desde la ciudad estadounidense de Chicago.

No obstante agregó: “Pero un buen porcentaje de la gente quiere creer que hay esperanzas de que las cosas van a mejorar en El Salvador, a eso le llamo el factor esperanza”.

En efecto, Bukele logró su triunfo arrollador transmitiendo la idea de que los partidos que le precedieron, el FMLN y la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena, que gobernó de 1989 a 2009) sumieron al país en una crisis tras 30 años de corrupción y políticas fallidas.

Lito Miranda, un familiar de María Santos, en el caserío salvadoreño de Huisisilapa, deshoja las mazorcas de maíz tierno para preparar los tamales que la madre de tres jóvenes salvadoreños que viven en Estados Unidos se ha empeñado en llevarles para degustar en el reencuentro familiar. Unos tres millones de salvadoreños viven en esa nación, muchos de ellos como indocumentados. El flujo de migrantes del país se mantiene vigente, pese a la petición del gobierno de Joe Biden de que no viajen de forma irregular. Foto: Edgardo Ayala / IPS

Empero, ahora cada vez hay más información de que algunos de sus funcionarios podrían estar involucrados en desfalcos, y el estilo de gobernar del presidente, en conflicto permanente con la oposición y movimientos sociales, no genera un buen clima de estabilidad.

En todo caso, ese factor esperanza volvería a las familias salvadoreñas menos proclives a irse del país que las guatemaltecas y hondureñas, señaló el experto.

En abril, la embajadora de El Salvador en Washington, Milena Mayorga, aseguró en un tuit que, gracias a las acciones gubernamentales, ha habido una reducción “sin precedentes” de los flujos migratorios hacia Estados Unidos, pues del total de migrantes que llegan a la frontera sur únicamente 5,11 % son salvadoreños.

Sin embargo, la diplomática no incluyó más datos para hacer una relación comparativa de la situación, ni mencionó su fuente de sus datos.

En marzo, la misma Mayorga informó en otro tuit que, en el caso de menores no acompañados, también la de los salvadoreños es la cifra más baja en la frontera sur, en comparación con la de guatemaltecos, hondureños y mexicanos en lo que va del año fiscal 2021 (que comenzó en octubre 2020).

No obstante, otros datos revelarían que el flujo no solo no es bajo sino que podría estar aumentando.

Reportes de medios locales, que citaron al estadounidense Departamento de Aduanas y Protección de Fronteras, han señalado que 12 643 salvadoreños fueron detenidos en la frontera sur en julio. Eso representó un incremento de 9,22 % con respecto a junio, que reportó 11 575 aprehensiones.

Trozos de pollo que fueron parte del relleno de los tamales que se elaboraron en la casa de María Santos Hernández, el 17 de agosto, en el caserío Huisisilapa, en el municipio salvadoreño de San Pablo Tacachico. Ella viajó un día después, para reunirse con sus hijos en la ciudad estadounidense de Stephenson, y llevó 60 tamales: 30 de pollo y 30 de elote, como se le llama al maíz tierno, como un recuerdo gastronómico de la tierra que dejaron en pos de un mejor futuro. Foto: Edgardo Ayala /IPS

“Me parece tan simplista decir que el gobierno está haciendo las cosas bien y que por eso la gente está dejando de irse”, aseguró a IPS la experta en temas de migración Karla Castillo.

La migración irregular es un fenómeno complejo, dijo, con muchas aristas y que tiene que ver con causas estructurales que no se solucionan en uno o dos años como para afirmar que la gente se está yendo menos.

En términos generales, las autoridades estadounidenses han reportado un millón 240 000 personas arrestadas en la frontera sur desde octubre a la fecha, dijo Chacón, pero hizo hincapié en que esa cifra no es del todo fidedigna.

Eso porque en realidad se refiere a “incidentes de aprehensiones”, no a conteo de personas arrestadas, porque se da el caso en que una misma persona puede ser detenida varias veces, en la medida en que es detenido y expulsado, pero el migrante lo intenta varias veces.

“Lamentablemente, no podría decir yo que hay un medidor preciso, porque tenemos unidades de medición parciales”, aseguró Chacón, y añadió: “Eso quiere decir que la gente que lograr entrar sin ser detectado no tenemos manera de contarlo, así de sencillo, no sabemos”.

Parte del cargamento de 60 tamales elaborados en el hogar de María Santos Hernández, y que ella logró introducir con éxito en Estados Unidos, a donde viajó con visa y en avión el 18 de agosto, para que los disfrutasen tres de sus hijos que viven en una ciudad del estado de Virginia, en la costa este. Un cuarto hijo, Oscar, atraviesa actualmente México, de forma indocumentada, para tratar de reunirse con su madre y sus hermanos. Crédito: Cortesía familiar

Tamales hacia Virginia

Oscar tiene la esperanza de que lo logrará. Mientras él seguía cruzando México, su madre, María Santos Hernández preparaba las maletas, en su casa en Huisisilapa, para viajar también a Stephenson, en el estado de Virginia, el miércoles 18 de agosto.

Pero ella lo hizo con visa temporal y por avión y con plan de volver tras pasar una temporada allí. Su hijo Walter, que emigró hace 13 años y “ya tiene papeles”, le arregló los documentos migratorios hace unos años.

En Stephenson viven también, además de Walter, otros dos hijos de María Santos: Moisés y Jonathan, quienes residen ahí aún de forma indocumentada.

“Estamos rezando para que Oscar pueda pasar y reunirnos todos allá”, contó a IPS esta mujer de 66 años, y añadió: “Siento una mezcla de sentimientos: la alegría de ver a mis tres hijos que viven allá, y la preocupación por Oscar, que va por México en este momento”.

Ella, su marido, Felipe, y sus hijos han vivido en  Huisisilapa desde que fueron reubicados en sus tierras al final de la guerra, y donde pudieron más tarde reconstruir su casa gracias al apoyo de remesas de sus hijos.

En una maleta la mujer transportó 60 tamales que fueron elaborados el martes 17, para llevarlos a Estados Unidos y comerlos festivamente, al reunirse con Walter, Moisés, Jonathan y, sobre todo y más tarde, con Oscar, que va en ruta.

“A ellos les encantan los tamales, por eso los llevo”, contó María Santos a IPS que estuvo con ella en su última jornada en su casa, mientras maneaba con una paleta enorme de madera el líquido que bullía dentro de una inmensa olla colocada sobre un fogón.

Los tamales son especie de tortas de maíz con diferentes rellenos, que se cocinan envueltos en hojas de banano o de mazorcas. En el hogar de María Santos prepararon dos tipos, los rellenos con pollo y los de elote, o maíz fresco.

Y según supo IPS lograron pasar la aduana y su familia en Estados Unidos ya comenzó a degustarlos, pero dejando algunos reservados para Oscar, por quien que todos aguardan.

ED: EG

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Nacionales

La historia detrás del Bitcoin en El Salvador. ¿Quién va camino a hacerse rico?

Después de que un misterioso donante transformara una surfista ciudad salvadoreña en “Bitcoin Beach”, el país convirtió la criptomoneda en moneda de curso legal, y quizás en una fuente de beneficios. ¿Para quién o para quiénes?

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Por Keegan Hamilton | Vice

EL ZONTE, El Salvador – La premisa de la “Playa Bitcoin” de El Salvador suena audaz y altruista a partes iguales. Hace unos dos años, un personaje anónimo donó a esta tranquila ciudad de surf de unos 3.000 habitantes más de seis cifras en bitcoins, lo suficiente para crear la primera economía de criptomonedas del mundo que funciona plenamente y es autosuficiente.

Con los fondos confiados a un surfista expatriado de San Diego y a un pequeño equipo de entusiastas lugareños, el proyecto comenzó a pagar una especie de renta básica universal en bitcoin. Parte del dinero se destinó al desarrollo de la comunidad, como la formación de socorristas y el incentivo para que los niños se mantuvieran alejados de las maras. Se convenció a los propietarios de negocios para que aceptaran los pagos digitales y, casi de la noche a la mañana, los residentes de El Zonte que nunca habían tenido cuentas bancarias se encontraron sacando sus teléfonos móviles y utilizando aplicaciones para hacer compras rutinarias, sacando dinero del nuevo cajero automático de bitcoin de la ciudad y controlando el valor creciente de sus carteras virtuales.

Pero la realidad de Bitcoin Beach es mucho más complicada. Implica al autocrático presidente del país, Nayib Bukele, de 39 años de edad, que se asocia con un criptoempresario estadounidense en lo que parece ser una táctica para aprovechar el mercado de remesas de 4.500 millones de dólares al año de El Salvador.

Bukele y Mallers

Jack Mallers, fundador de Zap, escucha durante la conferencia Bitcoin 2021 en Miami, Florida. (FOTO DE EVA MARIE UZCATEGUI/BLOOMBERG VÍA GETTY IMAGES).

El 5 de junio, Bukele apareció a través de un videochat en un gran espectáculo anual de bitcoin en Miami para anunciar que El Salvador se convertiría en el primer país del mundo en hacer del bitcoin una moneda de curso legal. Bukele presentó rápidamente un proyecto de ley de dos páginas para convertir su decreto en ley, que luego fue aprobado por el Congreso que él controla. A principios de septiembre, la mayoría de los comercios estarán obligados a aceptar el bitcoin y los ciudadanos podrán pagar digitalmente sus impuestos y otras facturas mediante un sistema que tendrá “convertibilidad automática e instantánea” a dólares estadounidenses.

La ley fue redactada en parte por Jack Mallers, el fundador de 27 años y director general de Zap, la empresa propietaria de una aplicación llamada Strike. Resulta que Strike convierte instantáneamente bitcoins en dólares utilizando la red Lightning, un sistema de pago para transacciones de bitcoins construido sobre la cadena de bloques. La aplicación debutó en El Salvador hace unos tres meses, ofreciendo a los ciudadanos la posibilidad de realizar compras o pagos digitales utilizando dólares o bitcoin, una primicia en el país fuera de El Zonte. Mallers es un visitante frecuente de Bitcoin Beach, y estuvo en el escenario de Miami para ayudar a Bukele a soltar la bomba del bitcoin.

En una reciente entrevista con VICE News, Mallers recordó cómo se le saltaron las lágrimas durante el discurso de Bukele. “Me sentí feliz, abrumado, emocionado, asustado… todo lo que implica ser parte de uno de los mayores desarrollos en la historia de la humanidad”, dijo, apareciendo en un videochat con una sudadera con capucha y su pelo rubio desgreñado recogido bajo una gorra de béisbol con la marca Bitcoin.

Aumentando su base de usuarios

Mallers dijo que después del anuncio, Strike alcanzó un pico de registro de 20.000 nuevos usuarios por día en El Salvador, y ahora está “bien en los cientos de miles y se acerca rápidamente a los millones de salvadoreños en la plataforma.”

Bukele ha promocionado ideas como el uso de la energía volcánica para la extracción de bitcoins, en el marco de un bombardeo de relaciones públicas realizado principalmente en inglés para sus 2,7 millones de seguidores en Twitter, donde ha cambiado su foto de perfil por el meme de los ojos láser de bitcoin. Muchos de los grandes nombres del bitcoin han peregrinado a El Zonte, y está claro que el presidente quiere atraer la inversión extranjera mientras se beneficia de la atención internacional. En los días posteriores a que El Salvador convirtiera el bitcoin en moneda de curso legal, se hicieron virales los vídeos de personas en el país utilizando Strike y el monedero Bitcoin Beach, un ejemplo de lo que, según los evangelistas, será habitual en el futuro.

“Una vez que tuvimos un par de cientos de personas en la comunidad que ganaban sus salarios en bitcoin y querían gastar en bitcoin, las tiendas comenzaron a venir a nosotros”.

Preguntado por los planes a largo plazo de Strike para El Salvador y por cómo llegó a ser el compinche de Bukele en bitcoin, Mallers se mostró cauteloso. “Estoy tratando de caminar por algunas líneas finas aquí”, dijo, explicando que la asociación ha estado mucho tiempo en desarrollo, pero se dio a conocer antes de lo esperado.

“Me pasé tres meses trabajando con el gobierno y la gente de Bitcoin Beach para ese momento”, dijo Mallers. “Teníamos este gigantesco y grandioso plan de cinco años y acabamos reduciéndolo a lo que tenía sentido, y todo culminó en ese momento. Estaba planeado, no fue una experiencia de escopeta. Sabía lo que estaba haciendo y se me indicó con mucha precisión lo que tenía que hacer”.

Remesas, BM y FMI

El objetivo básico, según Mallers, es “desbloquear un mercado de micromesas”, en el que los salvadoreños en Estados Unidos puedan enviar a casa pagos de 50 dólares o menos de forma instantánea y sin comisiones. Este sistema cambiaría realmente las reglas del juego, ya que las empresas de transferencias bancarias cobran actualmente tasas de entre el 5 y el 30 por ciento, sacando el dinero de los bolsillos de los salvadoreños y ahogando la economía de uno de los países más pobres de Centroamérica.

Pero el plan tiene muchos escépticos, incluido el Banco Mundial, que citó “deficiencias de transparencia” al tiempo que rechazó la petición de Bukele de proporcionar asistencia técnica para hacer que el bitcoin sea de curso legal. El Fondo Monetario Internacional, que ya estaba en conversaciones para proporcionar 1.000 millones de dólares en ayuda económica a El Salvador, también se negó a seguir el juego.

“La adopción del bitcoin como moneda de curso legal plantea una serie de cuestiones macroeconómicas, financieras y legales que requieren un análisis muy cuidadoso”, dijo a la prensa Gerry Rice, portavoz del FMI. “Estamos siguiendo de cerca los acontecimientos y continuaremos nuestras consultas con las autoridades”.

Bitcoin y Tether vs. dólar

En el mundo de las criptomonedas, algunos expertos dicen que el sistema de pagos de Strike es en realidad un espejismo de bitcoin. David Gerard, que ha escrito extensamente sobre la tecnología blockchain, explicó en un artículo de opinión de Foreign Policy cómo Mallers convierte dólares a bitcoins en El Salvador utilizando Tether, una criptodivisa muy publicitada diseñada para ser vinculada directamente al dólar estadounidense, en parte para mitigar la extrema volatilidad de la criptodivisa. Tether y otras “stablecoins” tienen sus partidarios, pero también han tenido problemas a lo largo de los años. Gerard calificó a Tether como “un cripto token sustituto del dólar supuestamente respaldado uno a uno por dólares reales, aunque aparentemente nadie en finanzas puede encontrar la evidencia que debería existir para respaldar esto”.

Para un pago a El Salvador, “el receptor obtendría un dudoso supuesto criptodólar en su aplicación Strike, en lugar de los genuinos billetes de dólar que normalmente retiraría”, escribió Gerard. “Si querían retirar sus tethers como dólares, Mallers postuló que podían comprar bitcoin con los tethers, ¡y luego cobrar el bitcoin en cualquier cajero automático de bitcoin!”.

La opacidad del sistema no parecía molestar a la gente de El Zonte. Nadie podía explicar con exactitud cómo funcionaba, pero la sensación general era que los detalles no importaban realmente mientras las aplicaciones pudieran utilizarse para realizar compras y la moneda digital pudiera convertirse en efectivo.

Pero algunas de las empresas que participan tangencialmente en el sistema ya se han enfrentado a los reguladores estadounidenses. En febrero, el fiscal general de Nueva York llegó a un acuerdo de 18,5 millones de dólares con Tether y una empresa relacionada llamada Bitfinex por prácticas comerciales “fraudulentas y engañosas”, que incluían supuestos esfuerzos para encubrir pérdidas masivas y exagerar sus participaciones en efectivo. Las empresas no admitieron ni negaron las conclusiones del fiscal general de Nueva York.

Mallers anunció recientemente que Strike eliminaría el uso de Tether, diciendo que “ya no forma parte de nada” de lo que hace la empresa en El Salvador.

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El Zonte

Imagen por Playa El Zonte SV en Facebook

El Zonte se encuentra a una hora en coche al suroeste de la capital, en un tramo exuberante y escarpado de la costa del Pacífico. Los surfistas han acudido a las playas rocosas durante años, persiguiendo las olas de clase mundial que salen del punto de ruptura. Uno de ellos fue Michael Peterson, un estadounidense de 47 años que llegó con su familia en 2005 y nunca se fue.

Peterson es el padrino del proyecto Bitcoin Beach. Cuando el donante anónimo se presentó en 2019 con los fondos para financiar el proyecto, dio un paso al frente como administrador. Contrató a un equipo de locales y se dedicó a crear la infraestructura necesaria, incluida una cartera virtual de Bitcoin Beach que, al igual que Strike, utiliza la red Lightning. Los usuarios solo tienen que escanear un código QR, introducir una cantidad de dinero y la transacción se procesa en segundos.

“Una vez que se puso en marcha y cuando tuvimos un par de cientos de personas en la comunidad que ganaban sus sueldos en bitcoin y querían gastar en bitcoin, las tiendas empezaron a venir a nosotros porque decían: ‘Oye, estoy perdiendo clientes aquí'”, dijo Peterson.

Diferentes sensibilidades en torno al bitcoin

La sede de Bitcoin Beach es un edificio de dos plantas de aspecto moderno apodado “Hope House” que bulle constantemente de actividad y está cubierto de logotipos corporativos de Strike. También hay carteles de Bitcoin por todas partes, incluso en los cubos de basura y en las pancartas que cuelgan de una cabaña con techo de hojalata al otro lado de la calle que vende pizzas y aperitivos con la aplicación Bitcoin Beach.

Cuando la visitamos, decenas de trabajadores hacían cola a lo largo de la manzana esperando a cobrar su salario en bitcoin. Los empleados de Bitcoin Beach llevaban un recuento en papel a medida que cada joven se acercaba y escaneaba un código QR en su teléfono. Los que deseaban cobrar una parte, que parecían ser casi todos, se dirigían a una ventanilla a la vuelta de la esquina, donde otro empleado de Bitcoin Beach cambiaba los dólares sin cobrar ninguna comisión.

Milton Cabrera, un trabajador de la construcción de poco más de 20 años, nos dijo que ha ganado entre 600 y 700 dólares extra guardando dinero en su cartera de Bitcoin Beach y tratándolo como una cuenta de ahorros. Su mujer, que está embarazada de su primer hijo, se muestra algo escéptica por la volatilidad de la moneda. Nuestra visita coincidió con la pérdida de casi la mitad del valor del bitcoin en una semana, pero Cabrera confía en que acabará recuperándose.

“Tarde o temprano caerá, tarde o temprano subirá”, dijo Cabrera. “Quizá pueda dar miedo, pero si tienes paciencia y sigues esperando, puede volver a subir y quizá obtengas beneficios”.

Bitcoin Beach también ha creado un sistema para que Cabrera y otras personas puedan pagar sus facturas de servicios públicos con la aplicación, lo que le ahorra una excursión de tres horas de ida y vuelta a la capital municipal, donde tenía que esperar en una larga cola y le preocupaba constantemente que le robaran el dinero.

Bitcoin Beach con menos usuarios

Dominga Peña, que vende minutas en un carrito callejero cerca de la playa, estaba menos entusiasmada con el nuevo sistema. No estaba preparada para aceptar Strike por un problema con su correo electrónico. Ha perdido unos 20 dólares -el equivalente a un día de ganancias- debido a la caída del valor del bitcoin, y dice que últimamente hay menos gente que lo utiliza.

“No hay muchos”, dijo Peña. “Cuando empezamos a usar el bitcoin, era un porcentaje bastante alto, pero después bajó”.

El propietario de una tienda dijo que el sistema de Bitcoin Beach no funcionaba porque tenía que sacar dinero constantemente para pagar nueva mercancía o saldar deudas. Se escucharon quejas de que algunos en la ciudad usaban bitcoin sólo cuando el precio era alto, cambiando a efectivo durante las oscilaciones bajas. Jorge Valenzuela, adjunto de Peterson en el proyecto Bitcoin Beach, que también trabaja para Strike, reconoció que han tenido que contrarrestar la percepción de que es una estafa.

“Es sólo la gente a la que no le gusta el bitcoin la que está impulsando esta narrativa”, dijo Valenzuela. “Pero al final del día, cuando añaden crédito a su cartera, pueden mirarlo y ver que es suyo. Lo ven y dicen: ‘Eso es mío’. Esos créditos son tan suyos como los 10 dólares de su cartera”.

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La realidad sigue igual

Después de unos días en El Zonte, quedó claro que Bitcoin Beach estaba dirigido más a los lugareños que a los turistas. La mayoría de los hoteles y restaurantes más caros sólo aceptaban efectivo o tarjetas de crédito, y el proceso de configuración para realizar pagos en el monedero de Bitcoin Beach y en las aplicaciones de Strike requería más tiempo y esfuerzo del que la mayoría de los visitantes (aparte de los periodistas curiosos) estarían dispuestos a invertir.

En el proceso de registro de Strike, la aplicación pide a los nuevos usuarios de Estados Unidos que vinculen una tarjeta de débito o una cuenta bancaria, de forma similar a Venmo. Hay una opción de bitcoin, pero no es obvia, y poner crédito en el monedero de Bitcoin Beach al final se sintió como cambiar de dólares de una aplicación a otra. Para sacar dinero hubo que ir al cajero automático de bitcoin en el centro de la ciudad, en una pequeña tienda que también vende jabón artesanal local y otros souvenirs de lujo. El proceso de retirada tardó unos cinco minutos, requirió la ayuda del paciente tendero y costó una comisión del 5%.

El cajero es de la empresa Athena, que acaba de revelar un acuerdo con el gobierno de Bukele para desplegar al menos mil máquinas en todo el país. Conocimos a un hombre, José Marel-Deras, que había venido con un amigo desde más de una hora de distancia para sacar dinero, ya que el cajero de El Zonte es actualmente uno de los pocos que funcionan en El Salvador. Dijo que una vez hizo el viaje y encontró el cajero vacío, una queja que también escuchamos de otros. También está el reto práctico de mantener los cajeros automáticos en funcionamiento en un país con cortes regulares de electricidad que pueden durar horas.

Marel-Deras, que trabaja como operador de torres de radiocontrol en la industria naval y aparenta tener unos 50 años, dijo que compró su primer bitcoin hace cuatro años, mucho antes de que existiera Bitcoin Beach, pero que perdió sus 2.500 dólares iniciales cuando algo salió mal con la plataforma que utilizaba. Recuperó sus pérdidas, agitando un montón de dinero en efectivo en sus manos como prueba, y se sintió bien sobre el futuro de bitcoin en El Salvador a pesar del escepticismo entre sus compatriotas.

“La gente no cree en el dinero virtual”, dice Marel-Deras. “Piensan lo peor… que las monedas pueden desaparecer y dejarte sin nada. Hay que ser optimista para seguir adelante”.

Aunque el bitcoin ha calado de forma orgánica entre los salvadoreños como Marel-Deras, los críticos han señalado que el sistema Bitcoin Beach huele a “colonialismo digital”, con una cobertura de prensa que impulsa una narrativa de salvador blanco con Peterson como el gurú gringo del bitcoin de El Zonte.

Peterson dijo que ha intentado permanecer entre bastidores y “potenciar el talento local”, y que el proyecto no tendría éxito sin la participación genuina de la gente de la comunidad, incluidos líderes como Valenzuela.

¿Un proyecto para los pobres?

“Aquí está esta comunidad en El Salvador con gente, muchos de ellos viviendo en chozas con pisos de tierra y paredes de hojalata, y ahora todos están haciendo transacciones en sus teléfonos inteligentes”, dijo Peterson. “Realizan los pagos con mucha más facilidad que la gente del primer mundo. Y por eso creo que hemos demostrado que el bitcoin es realmente el dinero de los pobres, de la gente que está en el nivel más bajo de la escala económica, y puede transformar realmente sus vidas.”

La historia de fondo del donante anónimo aumenta la inquietud en torno al proyecto. Supuestamente, según una de las primeras historias sobre Bitcoin Beach publicadas el año pasado por Forbes, el donante es alguien “con afición a El Zonte” que “descubrió una memoria USB olvidada cargada de Bitcoin” que había sido comprado cuando la moneda valía menos de 10 céntimos. (Un bitcoin vale actualmente unos 33.800 dólares). Se dice que el donante es “un creyente en el uso de la tecnología blockchain para impulsar la inclusión de los no bancarizados” y decidió poner a prueba sus ideales en El Salvador. Sin conocer la identidad de la persona, ese relato es imposible de verificar.

Mallers, que al parecer fue introducido en el bitcoin en 2013 por su padre, un rico corredor de futuros de Chicago, negó ser el donante. Peterson lo respaldó, diciendo que la participación de Mallers se produjo mucho después de la creación de Bitcoin Beach. Otro sospechoso es el fundador de Twitter y Square Inc. Jack Dorsey, que donó bitcoins para financiar el equipo nacional de surf de El Salvador. (Un portavoz de Twitter declinó hacer comentarios).

¿Altruismo o lucro?

Es posible que quienquiera que esté detrás de Bitcoin Beach tenga realmente en mente los mejores intereses de la comunidad, pero el temor es que el proyecto y, más ampliamente, la adopción por parte de Bukele del bitcoin como moneda de curso legal, estén diseñados en última instancia para ayudar a los ricos a enriquecerse mientras los salvadoreños medios siguen sumidos en la pobreza.

Strike está respaldada por capital de riesgo y actualmente no obtiene beneficios, pero la empresa tendrá que ganar dinero en algún momento. Mallers podría seguir el libro de jugadas de Uber, enganchando a los usuarios con remesas gratuitas o de bajo coste, para luego subir las tarifas más adelante.

El líder adjunto del principal partido de la oposición de El Salvador presentó el lunes 21 de junio una demanda contra la ley de bitcoin, alegando que es inconstitucional y está diseñada para “saquear los bolsillos de la gente”. La oposición citó el temor de que Bukele pueda utilizar de alguna manera la puesta en marcha del bitcoin como una oportunidad para enriquecer a su familia y a sus compinches, una sospecha que se ve reforzada por su reciente decisión de poner fin a un acuerdo anticorrupción con la Organización de Estados Americanos.

Mallers dijo que su empresa tiene “la misión de potenciar la libertad económica para todos”, y que habría una competencia abierta para el mercado salvadoreño. Peterson sostuvo que Bitcoin Beach trata de ayudar a mejorar la calidad de vida en El Zonte, lo que cree que también es la intención de Bukele a nivel nacional.

“Estamos utilizando el bitcoin para aumentar sus oportunidades de negocio, para aumentar sus oportunidades de trabajo y simplemente hacer que las transacciones diarias sean más económicas y más eficientes”, dijo Peterson. “Y eso es lo que está impulsando la decisión del gobierno, no un deseo de que un grupo de especuladores venga a ganar dinero”.

Publicado originalmente en Vice. Ver artículo original (en inglés).

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Nacionales

Lista Engel: Funcionarios del Triángulo Norte bajo la mira anticorrupción de EEUU

La llamada Lista Engel se creó en virtud de una ley patrocinada por el entonces representante estadounidense Eliot Engel y promulgada por el Congreso en diciembre, que exigía al Departamento de Estado que reuniera en un plazo de 180 días una lista de actores corruptos en los países del Triángulo Norte, El Salvador, Honduras y Guatemala.

Publicado

en

SAN SALVADOR, 1 julio (Medios) – Asesores presidenciales, altos jueces y ex presidentes centroamericanos fueron incluidos el jueves en una lista del Departamento de Estado de Estados Unidos que nombra a individuos supuestamente involucrados en corrupción, obstrucción de la justicia o debilitamiento de la democracia.

La llamada Lista Engel se creó en virtud de una ley patrocinada por el entonces representante estadounidense Eliot Engel y promulgada por el Congreso en diciembre, que exigía al Departamento de Estado que reuniera en un plazo de 180 días una lista de actores corruptos en los países del Triángulo Norte, El Salvador, Honduras y Guatemala.

Siete altos funcionarios salvadoreños actuales y anteriores aparecen en la lista, entre ellos el ministro de Trabajo del presidente Nayib Bukele, Rolando Castro, la jefa de gabinete Carolina Recinos y el ex ministro de Justicia y Seguridad Rogelio Rivas.

Bukele ha suscitado críticas internacionales, incluso de Estados Unidos, por destituir y sustituir a altos jueces y al fiscal general.

También fueron nombrados más de una docena de legisladores hondureños y dos altos jueces guatemaltecos, entre ellos el recién nombrado magistrado de la Corte de Constitucionalidad Nester Vásquez.

El gobierno de EE.UU. dijo que las 55 personas nombradas estaban en la lista por razones que incluían participar a sabiendas en la corrupción, obstruir las investigaciones sobre la corrupción y socavar los procesos o las instituciones democráticas.

A los funcionarios incluidos en la lista se les revocarán inmediatamente sus visados y no podrán entrar en Estados Unidos, dijo el Departamento de Estado.

Los gobiernos de El Salvador, Honduras y Guatemala no respondieron inmediatamente a diferentes solicitudes de comentarios.

La publicación de la lista provocó reacciones, incluso por parte de algunos funcionarios cuyos nombres estaban incluidos.

La diputada hondureña Sara Medina, acusada por Estados Unidos de obstruir investigaciones de corrupción, escribió en un tuit que había sido incluida “injustamente” en la lista.

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