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Opinión

¿CONSENSO BIPARTIDISTA DESDE EEUU SOBRE EL SALVADOR?

Dr. Napoleón Campos. Experto en RR.II. e Integración Regional.

Publicado

en

Por Dr. Napoleón Campos, experto en Temas Internacionales.

*Escrita el 31 de octubre de 2020

La respuesta a nuestra interrogante que titula estas reflexiones es afirmativa. Pero no basta con contestar un sí. Las pulsantes semanas previas tanto en EEUU como en nuestro país demandan escribir estas líneas, pues marcan esperanzadoramente el futuro inmediato de El Salvador.

La carta enviada por 12 congresistas del Partido Demócrata al presidente Nayib Bukele -entre ellos Eliot Engel, quien preside la comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes; Nita Lowey y Patrick Leahy, del comité de Apropiaciones; y Albio Sires del subcomité de Asuntos para el Hemisferio Occidental- marcó una contrarreloj que no imaginábamos ese 10/09/2020.

Los políticos demócratas expresaron su preocupación por el deterioro constitucional e institucional perpetrado por Nayib Bukele desde el 09/02/2020 cuando se tomó militar y policialmente la Asamblea Legislativa. Igualmente, le reclamaron a Bukele por sus ataques directos contra la prensa, en particular contra la prensa independiente y de investigación.

Bukele se mofó de la carta. Buscó minimizar y descalificar su importancia. Bukele no imaginaba que recibiría una segunda carta dos semanas después, sólo que los remitentes fueron seis congresistas del Partido Republicano del presidente Donald Trump. Estos congresistas -entre ellos el más influyente latino republicano, Díaz-Balart de la Florida- le reprocharon a Bukele su “alejamiento lento pero seguro del Estado de Derecho y las normas de la democracia”.

Bukele no cambió el libreto y hasta ninguneó y ridiculizó a los políticos estadounidenses. Incluso, violando el Art. 4 del Convenio de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, improvisó para equivocarse una vez más en Política Exterior y juramentó a una embajadora ante EEUU, sin contar antes con el asentimiento del país receptor de su juramentada quien, de paso, ni por cerca cumple con los criterios de formación académica y profesional propias para un puesto de tal importancia.

Cuando no se esperaban más sorpresas, el equipo asesor del candidato demócrata, Joe Biden, movió pieza en el tablero al hacer público (26/10/2020) el plan para Centroamérica el cual, de ganar la Casa Blanca, tendrá como centro la lucha contra la corrupción más inversiones público-privadas en torno a los US$ 4 mil millones entre 2021-2025. Sin opciones, el Gobierno Trump respondió sancionando al día siguiente a dos políticos guatemaltecos -un diputado y una exdiputada (cuya hija es titular en el PARLACEN)- a quienes calificó como “corruptos” y acusó de “socavar el Estado de Derecho en Guatemala”. El 30/10/2020, remataría el Gobierno Trump este giro en El Salvador, por medio de su Honorable Embajador, Ronald Johnson, quien en conferencia de prensa afirmó: “La amistad de EEUU depende del respeto a la democracia…insistimos en el respeto a las diferentes ramas del gobierno y la separación de los poderes, pues son pilares que sostienen la democracia”

Así nos encuentran las elecciones del 3 de noviembre: con un trascendental consenso bipartidista hacia El Salvador. Gane quien gane la Casa Blanca no me queda duda de que en el combate contra los corruptos de ayer y hoy nuestro país tendrá un firme aliado para los próximos años.

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Opinión

Los médicos canadienses están siendo censurados

La medida de silenciar a los médicos también va en contra de la democracia liberal, algo que se ha ido deteriorando en todo el mundo a medida que tanto el sector público como el privado se mueven para silenciar la disidencia.

Exclusiva Digital

Publicado

en

Imagen de Mike Ljung en Pixabay

El 30 de abril de 2021, el Colegio de Médicos y Cirujanos de Ontario emitió una declaración muy controvertida sobre lo que considera información errónea sobre el Covid. El CPSO es un organismo regulador regional facultado por la ley estatutaria para ejercer la licencia y la autoridad disciplinaria sobre la práctica de la medicina en Ontario. Es el equivalente al Colegio de Abogados de Estados Unidos, pero para los médicos canadienses. La declaración del CPSO es la siguiente:

El Colegio es consciente y está preocupado por el aumento de la desinformación que circula en las redes sociales y otras plataformas en relación con los médicos que están contradiciendo públicamente las órdenes y recomendaciones de salud pública. Los médicos ocupan una posición única de confianza con el público y tienen la responsabilidad profesional de no comunicar declaraciones antivacunas, antienmascaramiento, antidistancia y antiencierro y/o promover tratamientos no probados para el COVID-19.

Los médicos no deben hacer comentarios o dar consejos que inciten al público a actuar en contra de las órdenes y recomendaciones de la salud pública. Médicos que pongan en riesgo al público pueden enfrentarse a una investigación de la CPSO y a una acción disciplinaria, cuando se justifique. Al ofrecer opiniones, los médicos deben guiarse por la ley, las normas reglamentarias y el código de ética y conducta profesional. La información que se comparta no debe ser engañosa o equívoca y debe estar respaldada por las pruebas y la ciencia disponibles.

La CPSO justifica su declaración con el siguiente razonamiento:

“Ha habido incidentes aislados de médicos que han utilizado las redes sociales para difundir información errónea y socavar las medidas de salud pública destinadas a protegernos a todos”.

Censura a cargo de una autoridad estatal

Este hecho es poco menos que espeluznante. No cabe duda de que la difusión de falsedades y teorías conspirativas en la era del Covid-19 es preocupante. Sin embargo, este tipo de censura generalizada del discurso de los profesionales de la medicina en ejercicio es una farsa ética. Y también anticientífica. La práctica de la ciencia se basa en la aplicación rigurosa del método científico que, entre otras cosas, exige falsabilidad y debate. La medida de silenciar a los médicos también va en contra de la democracia liberal, algo que se ha ido deteriorando en todo el mundo a medida que tanto el sector público como el privado se mueven para silenciar la disidencia.

El hecho de que la CPSO, un organismo de concesión de licencias que ejerce el poder del Estado, haya tomado una medida tan agresiva para silenciar la disidencia, incluso en lo que respecta a las políticas de encierro, es especialmente preocupante. Lo es, dado que están impidiendo que los médicos expresen su experiencia en asuntos tan importantes. El Toronto Sun comenta el incidente escribiendo,

“En este momento, las restricciones son severas en Canadá. Las órdenes de salud pública relativas, por ejemplo, al cierre de las canchas de baloncesto y los campos de golf en Ontario, han sido ampliamente condenadas por muchos médicos”.

¿Por qué los médicos no deberían pronunciarse contra las restricciones que consideran perjudiciales para la salud de sus pacientes?

“Ha habido un innegable sufrimiento debido a los cierres. Sin embargo, la CPSO quiere que los médicos de Ontario se queden callados”. Eso escribió el Dr. Shawn Whatley, ex presidente de la Asociación Médica de Ontario, en una columna invitada en el Sun.

Esto no acaba en Ontario

Se puede pensar que la política adoptada por la CPSO puede ser una aberración extrema exclusiva de Ontario. Según el Toronto Star, esta práctica se está adoptando más, no menos. Escribe,

“Los médicos de la Columbia Británica están siendo advertidos de que podrían enfrentarse a una investigación o a sanciones por parte de su organismo regulador si contradicen las órdenes u orientaciones de salud pública sobre el COVID-19”.

La advertencia figura en una declaración conjunta del Colegio de Médicos y Cirujanos de Columbia Británica y la Autoridad Sanitaria de las Primeras Naciones”.

Ni siquiera es necesario tener una opinión firme sobre este asunto para comprender que censurar a los médicos y obligarles a ajustarse a la política del Estado no sólo es inmoral, sino que constituye un ataque directo a la libertad científica.

La Declaración de los Médicos Canadienses por la Ciencia y la Verdad

En respuesta a la orden de la CPSO, la comunidad médica canadiense ha reaccionado con razón en forma de la Declaración de Médicos Canadienses por la Ciencia y la Verdad. El sitio web de la Declaración incluye una petición que ha sido firmada por más de 4.700 médicos y ciudadanos preocupados en el momento de escribir este artículo.

La declaración expone tres quejas básicas con la orden de la CPSO:

  1. Negación del propio Método Científico
  2. Violación de nuestro compromiso de utilizar la Medicina Basada en la Evidencia para nuestros pacientes
  3. Violación del deber de consentimiento informado

En el sitio web de la declaración se puede encontrar más información y detalles.

Reflexiones finales

Parafraseando al gran activista de los derechos humanos y disidente soviético Natan Sharansky, lo que significaba ser un ciudadano soviético leal era decir lo que se suponía que tenías que decir, leer lo que se te permitía leer y votar como se suponía que tenías que votar, y saber que todo era mentira.

No hace falta tener conocimientos de medicina para saber que la censura de los profesionales médicos durante una pandemia es lo último que debería ocurrir. No hay mejor momento para un debate riguroso sobre la eficacia de las medidas de salud pública que ahora, con unas políticas de encierro sin precedentes y no probadas que se están imponiendo a las poblaciones de todo el mundo.

Algunos pueden decir que podemos confiar en que se restablecerá la libertad de expresión y que la censura es necesaria para acelerar el fin de la pandemia. Esta afirmación es muy errónea por dos razones. La primera es la idea de que los médicos canadienses deben ajustarse a la visión del Estado y no cuestionarla. Esto no sólo es una violación de su deber como médicos y científicos, sino que es profundamente perjudicial para una respuesta de salud pública sólida. Por último, esta medida se opone fundamentalmente a los valores de la democracia liberal que ahora se han puesto en peligro a escala mundial. Con las luces de una civilización ilustrada y moderna apagándose en todo el mundo, sería justo preguntarse si se volverán a encender en nuestra vida.

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Opinión

El Gran Hermano depende de los pequeños hermanos

Los hombres libres en una sociedad libre deben aprender no sólo a reconocer este sigiloso ataque a la integridad mental y combatirlo, sino que deben aprender también qué hay dentro de la mente del hombre que lo hace vulnerable a este ataque, qué es lo que le hace, en muchos casos, anhelar realmente una salida a las responsabilidades que la democracia republicana y la madurez le imponen.

Exclusiva Digital

Publicado

en

Imagen de Engin Akyurt en Pixabay

Barry Brownstein
American Institute for Economic Research
(AIER)

Gracias a los CDC, muchos niños volverán a verse privados de una experiencia formativa en un campamento de verano. Según las directrices de los campamentos de verano Covid 2021 de los CDC, “todo el mundo en el campamento -incluido el personal y todos los niños mayores de dos años- debe llevar máscaras en todo momento, a menos que estén comiendo o nadando”.

Las directrices incluyen un distanciamiento social continuo, una interacción limitada y la prohibición de algunos deportes. Las reacciones de los expertos en salud han sido duras. Uno calificó las directrices de “crueles para nuestros niños”. Otro añadió: “Las recomendaciones irracionales no servirán de nada, en este caso podrían hacer daño, y realmente desacreditan a las agencias federales”.

¿Seguirán los directores de campamentos de verano las directrices de los CDC? Podemos empatizar con los directores de campamentos; están caminando por la cuerda floja. Las autoridades sanitarias estatales pueden exigir el cumplimiento de las directrices de los CDC. Su compañía de seguros puede exigir su cumplimiento. Los padres de los campistas pueden tener opiniones encontradas. Podemos entender por qué los directores de los campamentos tienden a evitar la responsabilidad potencial y a seguir las directrices de los CDC.

“Nadie es despedido por comprar IBM” es un viejo adagio en los negocios. Ir a lo seguro y tomar la decisión que otros están tomando. O bien, agitar el barco y sufrir posibles repercusiones por no haber seguido al rebaño. ¿Comprarán los directores de los campamentos a IBM, seguirán las directrices del Gran Hermano de la CDC y se convertirán en hermanos pequeños? El Gran Hermano no tiene poder sin muchos hermanos pequeños dispuestos a seguirlo.

La sustracción es necesaria

En abril, la Dra. Nicole Spahier escribió en el Wall Street Journal: “Los funcionarios de salud pública y los políticos se arriesgan a una rebelión pública si no empiezan a tener en cuenta el sentido común y, en cambio, persisten en etiquetar a cualquiera que cuestione sus decretos como “anticiencia”. Después de más de un año de restricciones, deberían priorizar la vuelta a la normalidad”.

En la Harvard Business Review, Gary Hamel y Michele Zanini observan que “la burocracia mina la iniciativa, inhibe la asunción de riesgos y aplasta la creatividad”. Llaman a la burocracia “un impuesto sobre los logros humanos”. En su libro Bureaucracy, Ludwig von Mises explica por qué los responsables de la toma de decisiones no pueden tomar nunca buenas decisiones cuando operan sin las señales del mercado de pérdidas y ganancias. Mises escribe: “Una gestión socialista sería como un hombre obligado a pasar su vida con los ojos vendados”.

Un artículo publicado recientemente en Nature aclara aún más por qué los burócratas de los CDC siguen emitiendo directrices sin sentido e ignoran voces como la de Spahier. La mente humana está sesgada a favor de añadir “soluciones” para conseguir resultados. Los autores del mencionado estudio descubrieron que, en la toma de decisiones, “las personas pasan sistemáticamente por alto los cambios sustractivos”. Los investigadores informan de pruebas experimentales que demuestran que es poco común que los responsables de la toma de decisiones resuelvan los problemas restando las normas, prácticas o programas existentes.

Tom Meyvis y Heeyoung Yoon analizaron los resultados recogidos en el artículo de Nature. Explican que la razón por la que los participantes en los experimentos “ofrecieron tan pocas soluciones sustractivas no es porque no reconocieran el valor de esas soluciones, sino porque no las tuvieron en cuenta… la frecuente exposición previa a las soluciones aditivas las ha hecho más accesibles desde el punto de vista cognitivo y, por lo tanto, es más probable que se tengan en cuenta”.

El CDC no desaparecerá pronto

En resumen, “la gente es propensa a aplicar el heurístico `¿qué podemos añadir aquí?´ (una estrategia por defecto para simplificar y acelerar la toma de decisiones). Esta heurística puede superarse realizando un esfuerzo cognitivo adicional para considerar otras soluciones menos intuitivas”.

Meyvis y Yoon ofrecen otras razones que explican el sesgo de favorecer las soluciones aditivas y no considerar la sustracción de lo que interfiere en la mejora de los resultados. Los burócratas que buscan avanzar en su carrera podrían creer que “las soluciones sustractivas también tienen menos probabilidades de ser apreciadas” y, por tanto, “esperan recibir menos crédito por las soluciones sustractivas que por las aditivas”.

Meyvis y Yoon sugieren que “los responsables políticos y los líderes de las organizaciones podrían solicitar y valorar explícitamente las propuestas que reducen en lugar de añadir”. Para las organizaciones que necesitan cumplir con la prueba de mercado de servir a los consumidores, este es un consejo factible. Es poco probable que este mismo consejo se tenga en cuenta en las burocracias gubernamentales, donde una vez establecido un programa, rara vez muere.

El CDC no desaparecerá pronto. No espere que el CDC busque “soluciones de sustracción”. En cambio, seguirán explotando el sesgo que favorece las soluciones aditivas. Y lo que es peor, los medios de comunicación y las grandes empresas tecnológicas han prohibido esencialmente el diálogo sobre las soluciones sustractivas a los problemas del Covid-19. Si la normalidad ha de volver, ocurrirá cuando más individuos se nieguen a ser hermanitos que obedecen los edictos del Gran Hermano de los CDC y comiencen a participar en conversaciones abiertas no contaminadas por el sesgo que favorece las soluciones aditivas.

Cómo no ser un hermano pequeño

El Dr. Joost Meerloo fue un psiquiatra holandés-estadounidense que se escapó de una prisión nazi en la Holanda ocupada. Su libro, The Rape of the Mind: The Psychology of Thought Control, Menticide, and Brainwashing (La violación de la mente: la psicología del control del pensamiento, el mentís y el lavado de cerebro), explora cómo las sociedades totalitarias lavan el cerebro a sus ciudadanos. Aunque fue escrito en 1956, Meerloo ofrece lecciones atemporales para resistir las presiones autoritarias en los tiempos contemporáneos del Covid-19.

Meerloo explica cómo la Rusia estalinista, la Alemania nazi y otras sociedades totalitarias utilizaron primitivas estrategias pavlovianas para controlar a la población: “Quien dicta y formula las palabras y frases que usamos, quien es dueño de la prensa y la radio, es dueño de la mente”.

Meerloo escribe: “La libertad de discusión y el libre intercambio intelectual impiden el condicionamiento. Hay que inculcar sentimientos de terror, de miedo y desesperanza, de estar solo, de estar de espaldas a la pared“. Para muchos hoy en día, “el miedo y la desesperanza” son compañeros frecuentes. En nuestra cultura de la cancelación, el libre intercambio intelectual es difícil.

¿Por qué las grandes empresas tecnológicas están eliminando incluso los puntos de vista alternativos más inocuos? Meerloo explica por qué: “La mente que está abierta a las preguntas está abierta a la disidencia. En el régimen totalitario, la mente dudosa, inquisitiva e imaginativa tiene que ser suprimida. Al esclavo totalitario sólo se le permite memorizar, salivar cuando suena la campana“. Meerloo añade:

En la medida en que el individuo se convierte en un objeto de constante manipulación mental, en la medida en que las instituciones culturales pueden tender a debilitar la fuerza intelectual y espiritual, en la medida en que el conocimiento de la mente se utiliza para domesticar y condicionar a las personas en lugar de educarlas, en esa medida la propia cultura produce hombres y mujeres predispuestos a aceptar un modo de vida autoritario. El hombre que no tiene mente propia puede convertirse fácilmente en el peón de un aspirante a dictador“.

La estrategia pavloviana fomenta el comportamiento de rebaño, ya que la gente está “condicionada cada vez más a preguntarse: “¿Qué piensan los demás?””. Meerloo continúa: “Como resultado, se crea un engaño común: se incita a la gente a pensar lo que los demás piensan, y así la opinión pública puede convertirse en un prejuicio masivo”. Expresado en términos psicoanalíticos, a través del ruido propagandístico cotidiano respaldado por señales verbales contundentes, la gente puede verse cada vez más obligada a identificarse con el poderoso hacedor de ruido“.

Escalofriantemente, Meerloo escribe: “La voz del Gran Hermano resuena en todos los hermanos pequeños“. Hoy en día, los “hermanos pequeños” están demasiado dispuestos a repetir bromitas que han escuchado del Dr. Fauci y de los “expertos” favorecidos por los medios de comunicación. Meerloo agrega: “Los especialistas en el arte de la persuasión… pueden diluir la espontaneidad y la creatividad de los pensamientos y las ideas en clichés estériles y racionalizados que dirigen nuestros pensamientos aunque sigamos teniendo la ilusión de ser originales e individuales.”

El resultado de esto, como observa Meerloo, es que “en los países totalitarios… el hombre autopensante y subjetivo ha desaparecido… El intercambio pacífico de pensamientos libres en una conversación libre perturba los reflejos condicionados y, por tanto, es un tabú. Ya no hay cerebros, sólo patrones condicionados y músculos educados… El autómata mental se convierte en el ideal de la educación“.

Meerloo tiene un consejo para quienes no viven en países totalitarios. Debemos evitar las tentaciones mentales personales que conducen al totalitarismo:

Los hombres libres en una sociedad libre deben aprender no sólo a reconocer este sigiloso ataque a la integridad mental y combatirlo, sino que deben aprender también qué hay dentro de la mente del hombre que lo hace vulnerable a este ataque, qué es lo que le hace, en muchos casos, anhelar realmente una salida a las responsabilidades que la democracia republicana y la madurez le imponen.”

Escapar de la responsabilidad seduce a muchos. Meerloo escribe:

Las presiones de la vida cotidiana impulsan a cada vez más personas a buscar una escapatoria fácil de la responsabilidad y la madurez. De hecho, es difícil resistir estas presiones; para muchos la oferta de una panacea política es muy tentadora, para otros la oferta de evasión a través del alcohol, las drogas u otros placeres artificiales es irresistible.”

Meerloo advierte: “Sin saberlo, podemos convertirnos en robots de opinión“.

Buscamos situaciones que nos generen un miedo superficial para encubrir ansiedades internas. Nos gusta evadirnos en lo irracional porque nos disgusta el reto de estudiar y pensar por nosotros mismos. Nuestro tiempo de ocio está ocupado cada vez más por actividades automatizadas en las que no participamos: escuchamos palabras entintadas y vemos pantallas de televisión. Nos apresuramos con los coches y nos acostamos con un somnífero“.

Meerloo advirtió que “muchas mentes ‘libres’ han abandonado la lucha por la decencia y la individualidad. Se rinden al ‘Zeitgeist’, a menudo sin ser conscientes de ello. La opinión pública moldea nuestros pensamientos críticos cada día. “

¿Dónde comienza la resistencia?

Como antídoto, Meerloo aconseja “la valentía espiritual, un valor mental que va más allá del yo. Está al servicio de una idea… Pide una hiperconciencia del yo como ser espiritual pensante“. Escribe:

La valentía espiritual no se encuentra entre los conformistas o entre los que predican la uniformidad o entre los que abogan por un ajuste social suave. Requiere una continua alerta mental y fuerza espiritual para resistir la corriente de arrastre del pensamiento conformista. El hombre tiene que ser más fuerte que la mera voluntad de autoprotección y autoafirmación; tiene que ser capaz de ir más allá de sí mismo al servicio de una idea y tiene que ser capaz de reconocer lealmente que se ha equivocado cuando se encuentran valores más elevados. De hecho, hay un valor espiritual que va más allá de todo acto reflejo automático“.

Las presiones financieras, sociales o de otro tipo pueden hacerte sentir que no puedes resistir al Gran Hermano. La resistencia comienza suavemente reconociendo nuestros propios procesos mentales que nos hacen vulnerables a la corriente del pensamiento conformista. Con la alerta mental nos ponemos en sintonía con la fuerza espiritual. Con el autoestudio, nos preparamos para el intercambio pacífico de ideas con aquellos que actualmente eligen ser hermanos pequeños. Todavía hay suficiente libertad en Estados Unidos (¡y en el mundo!) como para que, sin el apoyo de los hermanos pequeños, el Gran Hermano descubra que no tiene poder propio.

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Opinión

Coacción

Deben darse cuenta que, en este instante, les están creando su próximo momento basado en falsas emociones y pensamientos inoculados.

Exclusiva Digital

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Imagen de DigitArtClips en Pixabay
Selim Rodríguez

Selim Rodríguez

Colaborador

Estamos ante una operación mediática de coacción inaguantable, cuyo fin es producir cambios en la mente de los hombres, así como los severos inquisidores españoles no se interesaban principalmente en castigar a los herejes sino en ganar conversos. Estos, como los actuales, se percataron de que la experiencia desmoralizante y dolorosa de la tortura mental produciría cambios de creencias y percepciones.

La coacción a la que se está sometiendo a la población tiene como base la sugestionabilidad extrema. Por ejemplo: los comunistas rusos de los años 1930 utilizaron formas y técnicas para doblegar a los prisioneros a su voluntad sin recurrir a la tortura física y solo enfocándose en la mente. Estos métodos, hoy día, los emplean los agentes de la Dictadura Sanitaria (bajo la forma de “lavado de cerebro”); la víctima debe ser sometida a un lavado mental, aislarla físicamente como las eternas cuarentenas en condiciones de incomodidad constante.

Insomnio y angustia

Al llevarse a cabo esto, la víctima está reducida al estado de angustia; total, el fin es doblegarla. La dictadura sanitaria domina las comunicaciones, puede evitar la circulación de toda clase de actitudes y someter constantemente al público e inducirlo que solo su punto de vista es el correcto; si bien pueden formarse grupos disidentes secretos, un alto volumen poblacional seguirán la “línea” de menor resistencia al lado de quien se las imponga. Sumado a ello, el teatro mental montado y las diferentes escenas (cepas) epilépticas figuran con más fuerza en la medida en que existe “aceptación” por los ciudadanos. Los médicos saben lo que sucede pero no les interesa que se sepa cómo remediar esta situación.

 A pesar de ello, los ciudadanos comienzan a cuestionar que todo esto no es un hecho normal. Las nutridas protestas en diferentes partes del planeta exigiendo el cese de los confinamientos y respeto a las libertades es muestra de ello, ya que las causas y/daños físicos comienzan a ser evidentes. Las múltiples coincidencias en la opinión pública: insomnios en aumento, lo cual afecta directamente la salud del cerebro. Y es que muchos olvidan que cada ser humano tiene un reloj interno conocido como ritmo circadiano, cuya función es proveer descanso por la noche y, obviamente, despertar al amanecer. A  pesar de ello, esto ha sido alterado intencionalmente en este mundo llamado “moderno”,  que con las restricciones  impuestas  por los encierros prolongados  24/7 modificaron dicho patrón antes descrito.

Estados alterados y socialización

La pérdida de sueño de forma reiterada, motivada por el encierro, produce condiciones que deben ponernos en alerta, ya que los impactos son en nuestro cerebro. Diferentes reportes concluyen que la ausencia de descanso aumenta el riesgo de Alzheimer, debilita la memoria y provoca un grave daño en general del funcionamiento cognitivo; pero muchos dejan pasar esto sucesos como algo “común”. Sin embargo, a juicio de la ciencia (la verdadera), el sueño es como un “shampoo” natural para el cerebro, ya que la estructura llamada sistema linfático se pone en marcha, limpiando el cerebro de todo ese excedente de basura molecular acumulado durante el día; entre esta basura se encuentran químicos inflamatorios  como la quinurenina  y los betamiloides, los cuales están vinculados con enfermedades como la depresión. Sumado a ello, el constante bombardeo  generado por el terrorismo mediático, el cual está dañando la estabilidad emocional de los ciudadanos.

 Es preciso recordar que la ausencia de sueño daña la corteza prefrontal y le da más control a la amígdala. Ese conjunto del sistema nervioso en el que sus estructuras (cuyas conexiones con el encéfalo son de gran relevancia, ya que puede afectar la funcionalidad del organismo) al verse alteradas provocan un estado y/ comportamiento impulsivo y una reacción extrema al estrés; de ahí la alteración ciudadana en su diario vivir y sus actividades. Cuando el organismo no logra descansar recurre a salidas aún más dañinas como alimentarse en exceso o a altas demandas de azúcares. Lo anteriormente descrito refleja los efectos silenciosos, pero complejos, que producen los encierros en el cambio de mentalidad a base de lavado de cerebro.

Agenda 2030

La presión tóxica en el uso excesivo de productos electrónicos como smartphones, tablets y otros dispositivos, y que se dan a la población como la nueva forma de “salud”, evidencia la más cruel intención de destruir la salud de la colectividad creando seres asociales; es decir, personas que poseen una intención de solo interactuar en actividades sociales solitarias carentes de vida común, que  rechazan convivir con los demás, sea en una reunión grupal o múltiple.

La conducta asocial refleja, por lo general, la personalidad solitaria y aislada; esto y más parte de la llamada Agenda 2030 creada en DAVOS, implementada con la pandemia. Mentes tensionadas en constante desorden, en el que los encierros y limitantes a la circulación provoquen un entorno psicótico en el que el humano es incapaz de reconocer la realidad, sumergiéndose en la confusión e histeria, dando lugar a convertirse en un ser cautivo. Muestra de ello es ese rechazo de los ciudadanos coronapsicóticos que han adoptado el estilo de no socializar, lo que está propiciando una muerte en las relaciones humanas. La actual generación es prueba de ello, todo tiene un trasfondo de control, sobre todo demográfico, y los encierros son parte de tal acción.

La ansiedad de los sociópatas por dominar no tiene límites; potencian sus ideas en conjunto con falsos hombres de ciencia. El globalismo no solo pide y exige: ordena, y esa regla está aceptada por los gobiernos cuyas “políticas” están programadas para obtener “criaturas de ficción”.

En síntesis: Deben darse cuenta que, en este instante, les están creando su próximo momento basado en falsas emociones y pensamientos inoculados.

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