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Análisis: Guatemala sigue demoliendo iniciativas anticorrupción

Washington había enviado un gran número de señales veladas y directas de su respaldo a Sandoval. En febrero pasado, por ejemplo, Sandoval fue designado Campeón de la Lucha contra la Corrupción por el gobierno de Estados Unidos.

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“Guatemala gobernada por corruptos”, reza una pancarta de una protesta en Ciudad de Guatemala el 24 de julio contra la destitución del fiscal anticorrupción Juan Francisco Sandoval. Foto: Alex Papadovassilakis / InSight Crime

GUATEMALA – La destitución de Juan Francisco Sandoval, un importante fiscal anticorrupción, marca el cierre formal de las iniciativas para fortalecer los organismos anticorrupción en Guatemala.

El 23 de julio, la fiscal general, Consuelo Porras, destituyó a Sandoval de su cargo como jefe de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (Feci), unidad de investigaciones conformada con ayuda internacional y que dirigió las investigaciones por corrupción más sonadas del país. Sandoval abandonó Guatemala tras anunciarse la medida en su contra.

En un comunicado dado a conocer por el Ministerio Público, Porras adujo “humillaciones” y “falta de confianza en la relación” como los motivos para la destitución de Sandoval, pero no ofreció mayores detalles.

La reacción no se hizo esperar. El 24 de julio, cientos de manifestantes salieron a las calles en todo el país a demostrar su indignación por la decisión. En la Plaza de la Constitución de Ciudad de Guatemala y frente al edificio del Ministerio Público, la multitud exhibió pancartas en las que exigían la renuncia de Porras y del presidente Alejandro Giammattei.

Apoyo internacional al destituido

También la comunidad internacional manifestó prontamente su preocupación por la destitución. En Estados Unidos, el secretario de Estado Antony Blinken escribió en Twitter que: “Apoyamos al pueblo de Guatemala y al fiscal Juan Francisco Sandoval”.

Washington había enviado un gran número de señales veladas y directas de su respaldo a Sandoval. En febrero pasado, por ejemplo, Sandoval fue designado Campeón de la Lucha contra la Corrupción por el gobierno de Estados Unidos.

Eso no importó. Según documentos oficiales citados en el Periódico, Sandoval fue destituido por oponerse a la decisión tomada por Porras unos días antes de trasladar un fiscal de la Feci a otra división y poner en su reemplazo a un fiscal acusado de obstrucción de la justicia.

Sandoval no salió inadvertidamente. Poco antes de su despido, ofreció una explosiva conferencia de prensa frente a una sala repleta de periodistas, donde calificó su despido de “ilegal” y acusó a la fiscal general Porras de obstruir las investigaciones de la Feci en múltiples oportunidades.

Esto incluyó una solicitud de los fiscales de la Feci de poner en custodia a la excandidata presidencial y primera dama, Sandra Torres, quien era investigada por presunta financiación electoral ilícita. Porras respondió a los fiscales que estaban “exagerando”, según relató Sandoval.

El fiscal también señaló que Porras también intentó obstruir las investigaciones sobre el intento de las mafias políticas de llenar las cortes en Guatemala al ordenar a los fiscales que se abstuvieran de investigar a ciertos personajes, como Néster Vásquez, actual magistrado de la Corte de Constitucionalidad vinculado a las mafias judiciales.

“En este Ministerio Público, lo que no les conviene (a los actores corruptos) se dilata, y lo que les conviene se agiliza”, señaló.

Antes de su destitución, Sandoval también había enfrentado numerosas impugnaciones dirigidas a obstruir su labor. Muchas de ellas aprobadas por Porras. En junio, la Feci enfrentó una impugnación que buscaba declarar inconstitucional su mandato.

El reemplazo de Sandoval como jefe de la Feci será Carla Isidra Valenzuela Elías, una experimentada fiscal especializada en técnicas de investigación y confidente de Porras por largo tiempo.

Una destitución esperada

Manifestantes demandan la renuncia de la fiscal general de Guatemala, Consuelo Porras, al considerarla complaciente con la corrupción y los corruptos. Foto: Alex Papadovassilakis / InSight Crime

Quizás lo más sorprendente de la destitución de Sandoval es que tardara tanto. En una entrevista con InSight Crime en junio de 2020, Sandoval prácticamente predijo su remoción.

“Hay un ataque sistemático a quienes luchamos contra la impunidad. Ataques al procurador, a esta fiscalía y a los jueces”, comentó y añadió que “los mecanismos de Estado para asegurar la impunidad no han hecho más que refinarse”.

Rostro visible de la campaña contra la corrupción de alto nivel en Guatemala, Sandoval fue por largo tiempo blanco de los grupos que buscaban hacer fracasar las iniciativas anticorrupción. Su remoción coincide con el acercamiento que parecían estar logrando los investigadores de la Feci a la corrupción en la actual administración del presidente  Giammattei.

“En los últimos meses, la Feci comenzó a investigar hechos que los hicieron sentir muy incómodos”, denunció Sandoval en la conferencia del 23 de julio, y añadió que la decisión de cesarlo fue “algo que se había planeado hacía meses”.

Específicamente, se refirió a la resistencia de Porras cuando la Feci mantuvo las investigaciones por posibles nexos entre un decomiso de millones de dólares en efectivo y el exsecretario privado del presidente Giammattei, Giorgio Bruni.

Sandoval relató que mantuvo a Porras al margen de algunas partes de esta investigación por temor a que bloqueara los operativos de la Feci.

Según Sandoval, la Feci también detectó encuentros entre el actual presidente Giammattei y ciudadanos rusos —una acusación muy oportuna a la luz de un contrato muy polémico logrado por el gobierno guatemalteco para adquirir vacunas Sputnik, el cual motivó acusaciones de corrupción.

Cualquier investigación vinculada al presidente Giammattei, quien en junio tildó de sesgado el trabajo de Sandoval, debía ser aprobado por Porras, denunció Sandoval.

El exjefe de la Feci también explicó cómo un reconocido operador político implicado en una variedad de casos de corrupción, Gustavo Alejos, recientemente aceptó ser testigo cooperante y había “rendido testimonio sobre hechos relacionados con funcionarios actuales, miembros del congreso y jueces”.

Los posibles perjuicios que podría ocasionar este testimonio también pueden explicar el momento de la decisión de Porras.

Los señalamientos de Sandoval hacen muy improbable que la FECI pueda abrir futuras investigaciones a funcionarios de gobierno activos sin enfrentar nuevas obstrucciones desde el interior del Ministerio Público.

Su remoción también arrojará una sombra sobre otros casos de corrupción abiertos que la Feci adelanta, incluido un caso de gran importancia, que implica al expresidente guatemalteco preso Otto Pérez Molina, quien debe comparecer en juicio a comienzos de 2022.

La reacción contra la destitución de Sandoval no se desliga de otros hechos. La Feci era el último vestigio de la campaña internacional para erradicar la corrupción al interior del gobierno.

La manifestación más visible de esta iniciativa fue la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), un organismo judicial que ayudó a conformar la Feci y judicializar estos casos de corrupción durante los 12 años que trabajó en el país. Se cerró en 2019.

Desde entonces, los temores sobre el desmantelamiento sistemático de los mecanismos anticorrupción en Guatemala han ido aumentando gradualmente, especialmente en Estados Unidos.

Pero siendo Guatemala un aliado crítico en las iniciativas de Estados Unidos por detener los flujos migratorios y de drogas ilícitas, es incierto si esta preocupación dará paso a una mayor acción o si seguirá limitada a trinos desde la distancia.

Este artículo se publicó originalmente en InSight Crime.

RV: EG

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Internacionales

Esta es la lista de los miles de millones en equipamiento militar que EE.UU. dejó para los talibanes

Es probable que los talibanes utilicen este armamento para oprimir a las mujeres, a las personas LGBT y a otras personas bajo la Sharia.

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Photo by Emmanuel Ondoua from Pexels

Brad Polumbo | Foundation for Economic Education (FEE)

Siempre es frustrante leer sobre las muchas formas en que el gobierno federal despilfarra nuestro dinero; desde los millones gastados en poner lagartos en cintas de correr hasta los miles gastados en clases de arte en Kenia. Pero el despilfarro habitual del gobierno palidece en comparación con la espantosa realidad de que Estados Unidos acaba de dejar en Afganistán miles de millones de equipos militares comprados por los contribuyentes, para que caigan directamente en manos de los talibanes.

El Times de Londres informa de que Estados Unidos simplemente ha abandonado un arsenal verdaderamente asombroso de equipo militar y armas. Según se informa, esto incluye hasta 22.174 vehículos Humvee, casi 1.000 vehículos blindados, 64.363 ametralladoras y 42.000 camionetas y todoterrenos. Asimismo, la lista de armamento supuestamente abandonado incluye hasta 358.530 fusiles de asalto, 126.295 pistolas y casi 200 unidades de artillería. Ah, y es probable que los talibanes hereden también helicópteros militares, aviones de guerra y otras aeronaves de última generación de Estados Unidos.

Estados Unidos envió este equipo a Afganistán para armar a las fuerzas de seguridad afganas y al gobierno alternativo que intentamos apuntalar sin éxito. (Ese gobierno se ha derrumbado y los talibanes están retomando el control). Aunque parte de nuestro equipo puede haberse llevado con el personal estadounidense cuando huyó de Afganistán, gran parte es difícil de transportar, y es probable que la mayor parte haya quedado atrás en medio de una retirada caótica. Como resultado, acabará cayendo en manos de los talibanes, si no lo ha hecho ya.

Este gráfico del Times resume la cantidad máxima de equipo que podría haberse perdido:

“Los talibanes tienen ahora más helicópteros Black Hawk que el 85% de los países del mundo”, lamentó el congresista Jim Banks, un veterano de guerra. “Pero no son sólo armas. Tienen gafas de visión nocturna, chalecos antibalas e, increíblemente, los talibanes disponen ahora de dispositivos biométricos que tienen las huellas dactilares, los escáneres oculares y la información biográfica de todos los afganos que nos ayudaron y estuvieron de nuestro lado durante los últimos 20 años”. La administración no tiene ningún plan para recuperar esas armas. No hay ningún plan para dar cuenta de ninguno de estos equipos o estas armas”.

Algunos informes de los medios de comunicación y publicaciones en las redes sociales han sugerido que se dejaron 85.000 millones de dólares en equipamiento, pero esta cifra es engañosa. El precio de 85.000 millones de dólares es la cantidad total que Estados Unidos ha gastado en fuerzas de seguridad en Afganistán. Sin embargo, una parte importante de esa financiación se destinó a gastos como los salarios, por lo que no necesariamente equivaldría a esa cantidad de armamento abandonado.

Pero aún así se dejó una gran cantidad de recursos militares financiados por los contribuyentes. Según un experto entrevistado por Politifact, el valor monetario real de los equipos/armas abandonados es probablemente más cercano a los 10.000 millones de dólares. Sigue siendo una cantidad asombrosa para regalar a un régimen hostil y opresivo.

Esto es peor que un simple despilfarro: el dinero de los contribuyentes se destinó a financiar armamento que en manos de los talibanes solo hará daño. Incluso si, con suerte, no están en conflicto directo con los EE.UU. en el futuro, los talibanes, como mínimo, utilizarán este armamento en la búsqueda de la opresión de las mujeres, las personas LGBT, y otros bajo la ley Sharia. Y lo harán con capacidades militares exponencialmente avanzadas; esto último cortesía del contribuyente estadounidense.

Despilfarrar es lo que mejor saben hacer los gobiernos

A primera vista, este despilfarro, aunque especialmente atroz, no es especialmente sorprendente. Después de todo, el gobierno es notoriamente ineficiente y derrochador. Para entender por qué, considere que en la vida cotidiana, normalmente gastamos nuestro propio dinero. O, si gastamos el dinero de otras personas, solemos gastarlo en nosotros mismos. En cualquier caso, estamos incentivados a comprar con prudencia.

Sin embargo, los funcionarios públicos son, como explicó el famoso economista ganador del Premio Nobel Milton Friedman, los responsables últimos de gastar el dinero de otras personas en otras personas. Los funcionarios no tienen nada que ver con el juego. Por lo tanto, no tienen ningún incentivo real para ser frugales u obtener un buen trato.

Y cuando se trata de la guerra, los malos incentivos son aún peores. El gobierno está gastando el dinero de otras personas en otro país al otro lado del mundo. Como demuestra el multimillonario regalo de los contribuyentes estadounidenses a los talibanes, esa es una receta no sólo para el despilfarro, sino para el desastre.

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El huracán Ida golpea Luisiana con vientos extremos y mareas de tempestad

Un huracán “extremadamente peligroso” de categoría 4 toca tierra en el sur de EE.UU. con vientos de más de 240 km/h.

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El huracán Ida se ve en esta imagen tomada a bordo de la Estación Espacial Internacional. La imagen fue compartida en la cuenta de Twitter del astronauta de la Agencia Espacial Europea y miembro de la tripulación de la Expedición 65, Thomas Pesquet, mientras la tormenta se agitaba en el Golfo de México antes de tocar tierra. Crédito de la imagen: Agencia Espacial Europea

Luisiana, EE.UU. (Al Jazeera). Las autoridades de Estados Unidos han advertido de los efectos “catastróficos” del huracán Ida. El huracán, de categoría 4, trajo vientos extremos, una peligrosa marea de tormenta e inundaciones repentinas al estado sureño de Luisiana tras tocar tierra allí el domingo.

“Esperamos que tenga efectos catastróficos”, dijo la administradora de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), Deanne Criswell, durante una reunión informativa celebrada el domingo por la tarde junto con el Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden.

“Deberíamos empezar a ver algunos de esos impactos esta noche, pero no tendremos el panorama completo hasta mañana”, dijo Criswell a los periodistas desde la sede de la agencia en Washington, DC, donde Biden fue informado de la situación.

Biden dijo que la tormenta “sigue haciendo estragos y arrasando con todo lo que entra en contacto” e instó a los residentes en las zonas afectadas a escuchar las instrucciones de las autoridades locales y estatales. “Es una tormenta que pone en peligro la vida”, dijo.

Ida tocó tierra como un huracán “extremadamente peligroso” de categoría 4 cerca de Port Fourchon, Luisiana, a las 11:55 am CDT (16:55 GMT) del domingo, dijo el Centro Nacional de Huracanes (NHC), trayendo vientos máximos sostenidos de 241 kilómetros por hora (150 mph).

El huracán golpeó la región de la Costa del Golfo de EE.UU. en la misma fecha en que el huracán Katrina arrasó Luisiana y Misisipi hace 16 años, inundando barrios históricamente negros y matando a más de 1.800 personas.

Ida causó una “catastrófica marejada ciclónica, vientos extremos e inundaciones repentinas en partes de Luisiana” y se esperaba que siguiera siendo un huracán hasta el domingo por la noche, dijo el NHC, con sede en Miami, en una actualización posterior.

Está avanzando hacia Nueva Orleans y Baton Rouge, así como hacia un corredor industrial clave.

La lluvia atravesó Nueva Orleans el domingo por la mañana, donde el jubilado Robert Ruffin, de 68 años, había evacuado con su familia a un hotel del centro desde su casa en el este de la ciudad. “Pensé que era más seguro”, dijo Ruffin a la agencia de noticias Reuters. “Esta vez es doblemente problemático por culpa del COVID”.

Un día antes, el gobernador de Luisiana, John Bel Edwards, había advertido que Ida podría ser el peor golpe directo de un huracán en el estado desde la década de 1850. “Este no es el tipo de tormenta que normalmente recibimos”, dijo Edwards a la agencia de noticias The Associated Press.

“Va a ser mucho más fuerte de lo que solemos ver y, francamente, si hubiera que trazar la peor trayectoria posible para un huracán en Luisiana, sería algo muy, muy cercano a lo que estamos viendo”.

Antes de que la tormenta tocara tierra, la Policía Estatal de Luisiana tuiteó que “las condiciones se están deteriorando rápidamente” e instó a los residentes a ponerse a cubierto. “Si no ha evacuado y se encuentra en la zona afectada a lo largo de la costa sureste y centro-sur del golfo, por favor busque refugio inmediatamente”, dijo.

Una persona se sienta en una parada de tren para refugiarse antes de la llegada del huracán Ida en Nueva Orleans, Luisiana, Estados Unidos [Brandon Bell/Getty Images].

Imprevisible e increíblemente potente

Pero Ida se intensificó tan rápidamente que las autoridades de Nueva Orleans dijeron que no había tiempo para organizar una evacuación obligatoria de los 390.000 residentes de la ciudad.

LaToya Cantrell, alcaldesa de la ciudad, instó a los residentes a marcharse voluntariamente. A los que se quedaron se les advirtió que se prepararan para largos cortes de electricidad en medio de un calor sofocante. El residente Nick Mosca estaba paseando a su perro, como la mayoría de los que salieron el domingo.

“Me gustaría estar mejor preparado. Hay algunas cosas que pienso que podríamos haber hecho. Pero esta tormenta llegó muy rápido, así que sólo tienes el tiempo que tienes”, dijo Mosca.

La tormenta tocó tierra 16 años después de que el huracán Katrina azotara Luisiana y Misisipi. Aunque los dos huracanes son similares, tienen diferencias clave, sobre todo en cuanto a tamaño y dirección.

Phil Lavelle, de Al Jazeera, informando desde Nueva Orleans, dijo que era muy poco probable que el huracán Ida aumentara su fuerza después de tocar tierra. Pero hay serios temores de que la tormenta no sólo traiga fuertes vientos e inundaciones a la zona, sino que también pueda afectar a infraestructuras críticas.

Docenas de refinerías de petróleo se encuentran en la trayectoria de la tormenta, explicó Lavelle, entre otros lugares importantes. “No se sabe lo que va a pasar; esto es imprevisible y es increíblemente potente”, dijo.

Preocupación por el COVID

El huracán Ida amenaza una parte de EE.UU. que ya se tambalea por el resurgimiento de las infecciones por COVID-19, debido a las bajas tasas de vacunación y a la variante Delta, altamente contagiosa.

Los hospitales de Nueva Orleans planean sobrellevar la tormenta con sus camas casi llenas, ya que los hospitales de otros lugares, igualmente estresados, tienen poco espacio para los pacientes evacuados. Los refugios para los que huyen de sus casas conllevan un riesgo añadido de convertirse en focos de nuevas infecciones.

Sharon Weston Broome, la alcaldesa de Baton Rouge, dijo el domingo que el personal y los evacuados en los refugios tendrían que llevar máscaras independientemente de su estado de vacunación.

“Las máscaras ayudarán a garantizar la seguridad de nuestro personal y de aquellos a los que servimos durante las catástrofes. Nuestro objetivo es mantener a todos a salvo del huracán y del COVID-19”, tuiteó.

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Decenas de civiles y 12 soldados estadounidenses muertos en ataque al aeropuerto de Kabul

Se cree que es el mayor número de tropas estadounidenses muertas en Afganistán en un solo incidente desde que 30 efectivos estadounidenses murieron al ser derribado un helicóptero en agosto de 2011.

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Personas heridas son llevadas a un hospital mientras se reportan varias víctimas después de dos explosiones fuera del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai en Kabul, Afganistán, el 26 de agosto de 2021 [Sayed Khodaiberdi Sadat/Anadolu Agency].

26 de agosto (Agencias) – El Estado Islámico atacó el jueves las abarrotadas puertas del aeropuerto de Kabul en un atentado suicida, matando a decenas de civiles y a 12 soldados estadounidenses, y sumiendo en el caos el transporte aéreo de decenas de miles de afganos desesperados por huir.

Funcionarios de salud de Kabul fueron citados diciendo que 60 civiles fueron asesinados. Un vídeo grabado por periodistas afganos mostraba decenas de cadáveres esparcidos por un canal a las afueras del aeropuerto. Al menos dos explosiones sacudieron la zona, según los testigos.

Se cree que es el mayor número de tropas estadounidenses muertas en Afganistán en un solo incidente desde que 30 efectivos estadounidenses murieron al ser derribado un helicóptero en agosto de 2011. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tenía previsto dirigirse a la nación más tarde el jueves.

El Estado Islámico, que ha surgido en Afganistán como enemigo tanto de Occidente como de los talibanes, reivindicó la autoría en un comunicado en el que dijo que uno de sus terroristas suicidas tenía como objetivo a “traductores y colaboradores del ejército estadounidense”. Funcionarios estadounidenses también culparon al grupo.

Los cadáveres yacían en el canal junto a la valla del aeropuerto, según muestra el vídeo de la escena, algunos de los cuales fueron sacados y colocados en montones mientras los civiles llorosos buscaban a sus seres queridos.

“Por un momento pensé que me habían reventado los tímpanos y que había perdido el sentido del oído. Vi cuerpos y partes de cuerpos volando en el aire como si un tornado soplara bolsas de plástico. Vi cuerpos, partes de cuerpos ancianos y hombres, mujeres y niños heridos dispersos”, dijo un afgano que había intentado llegar al aeropuerto. “La poca agua que fluía en el canal de desagüe se había convertido en sangre”.

Más presión a Biden

Las muertes estadounidenses fueron las primeras en acción en Afganistán en 18 meses, un hecho que probablemente será citado por los críticos que acusan a Biden de abandonar imprudentemente un statu quo estable y duramente ganado al ordenar una retirada abrupta.

El general Frank McKenzie, jefe del Mando Central estadounidense, dijo que Estados Unidos seguiría adelante con las evacuaciones, señalando que todavía había unos 1.000 ciudadanos estadounidenses en Afganistán. Pero varios países occidentales dijeron que el transporte aéreo masivo de civiles estaba llegando a su fin, lo que probablemente dejaría sin salida a decenas de miles de afganos que trabajaron para Occidente durante dos décadas de guerra.

La violencia del Estado Islámico es un desafío para los talibanes, que han prometido a los afganos que traerán la paz al país que conquistaron rápidamente. Un portavoz talibán describió el atentado como obra de “círculos del mal” que serán reprimidos una vez que las tropas extranjeras se marchen.

Los países occidentales temen que los talibanes, que en su día dieron cobijo a Al Qaeda de Osama bin Laden, permitan que Afganistán se convierta de nuevo en un refugio para los militantes. Los talibanes dicen que no permitirán que el país sea utilizado por los terroristas.

Amenaza para el aeropuerto

Zubair, un ingeniero civil de 24 años, que llevaba casi una semana intentando entrar en el aeropuerto con un primo que tenía papeles que le autorizaban a viajar a Estados Unidos, dijo que estaba a 50 metros de un terrorista suicida que detonó los explosivos en la puerta.

“Hombres, mujeres y niños gritaban. Vi cómo subían a muchos heridos -hombres, mujeres y niños- a vehículos particulares y los llevaban hacia los hospitales”, dijo, y añadió que tras las explosiones hubo disparos.

Washington y sus aliados habían instado a los civiles a mantenerse alejados del aeropuerto, citando la amenaza del Estado Islámico.

En los últimos 12 días, los países occidentales han evacuado a casi 100.000 personas. Pero reconocen que miles se quedarán atrás tras la orden de Biden de retirar todas las tropas antes del 31 de agosto.

Los últimos días del puente aéreo servirán sobre todo para retirar las tropas restantes. Canadá y algunos países europeos ya han anunciado el fin de sus puentes aéreos.

Biden ordenó la salida de todas las tropas de Afganistán a finales de mes para cumplir con el acuerdo de retirada con los talibanes negociado por su predecesor Donald Trump. Biden rechazó esta semana las peticiones de los aliados europeos de más tiempo.

El colapso del gobierno respaldado por Occidente en Afganistán tomó por sorpresa a los funcionarios estadounidenses y corre el riesgo de revertir los avances, especialmente en los derechos de las mujeres y las niñas, millones de las cuales han ido a la escuela y al trabajo, antes prohibidos bajo los talibanes.

Biden ha defendido la decisión de marcharse, diciendo que las fuerzas estadounidenses no podían permanecer indefinidamente. Pero sus críticos afirman que la fuerza estadounidense, que en su día contaba con más de 100.000 efectivos, se ha reducido en los últimos años a unos pocos miles de soldados, que ya no participan en los combates sobre el terreno y que se limitan principalmente a una base aérea. Era una fracción del tamaño de los contingentes militares estadounidenses que han permanecido en lugares como Corea durante décadas.

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